James Delinis

“Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos buscando un descanso. Y, al no encontrarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’.  Cuando llega, la encuentra barrida y arreglada.  Luego va y trae otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado final de aquella persona resulta peor que el inicial”. (San Lucas 11: 24-26)

Me he sentido muy, muy optimista últimamente.

Dios es bueno, Dios nos ama, Dios nos salvará. Cualquiera que esté inmerso en la oración y los sacramentos lo sabe. La entrega confiada a la Divina Providencia requiere que Su pueblo dependa completamente de Él para trunfar. Nosotros, los fieles creyentes de Cristo, hemos recibido muchos golpes, es cierto, pero hay buenas razones para creer que estamos más cerca de la conclusión que del inicio de una persecución histórica y una opresión espiritual que comenzó con la Revolución Francesa en 1789 y se aceleró mucho después de realizado el Concilio Vaticano II.

No he creído nunca que la persecución final de la Iglesia por el Anticristo sería una matanza masiva ejecutada por el diablo. Satanás ya probó eso en los primeros días de la Iglesia y falló – tanto que la frase  “la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia” fue creada para demostrar la futilidad de esa clase de ataque. Muchos escolásticos y santos esperan  – lo mismo que yo – que la persecución final sea espiritual.

Y ahí es más o menos donde estamos en la historia. Los laicos desertaron primero, en los siglos XVIII y XIX, seducidos por el modernismo y los principios de la masonería. Con el tiempo, estas familias católicas en error comenzaron a producir pastores católicos defectuosos y, con el tiempo, hubo muchos más pastores malos que buenos. Así es como llegamos a la crisis modernista en la Iglesia y al Concilio Vaticano II. Así es, aproximadamente, como echamos encima a Francisco y sus amigos. Esta persecución espiritual que comenzó con los reyes fieles de la aAntigüedad (especialmente en Francia) afectó a los laicos y finalmente al clero, ha sido devastadora.

Todos sabemos esto; lo hemos estado viviendo.

Espero que la liberación llegue pronto, a fines de esta década, y con ella, las primeras victorias reales contra la Revolución que ahora tiene 230 años.

Joe Biden va a ganar esta elección el 3 de noviembre. Principalmente debido a los cambios demográficos relacionados con la inmigración y la oposición unificada de los medios de comunicación, el establecimiento educativo, el establecimiento financiero, el complejo militar-industrial y las instituciones globalistas, ese resultado ahora es seguro.

Biden y su equipo son los espíritus inmundos mencionados por Jesús en la cita previa. Estaban sin energía y han estado echando espuma por la boca desde entonces. Están enojados, sedientos de venganza y decididos a no volver a perder el poder y a aplastar la breve oposición nacionalista-tradicionalista que los derrotó en 2016 tanto en Estados Unidos como en Reino Unido (Brexit).

Francisco les dará poder espiritual. Es su vicario. Recuerde mis palabras: Él bendecirá cada decisión abominable y anticristiana que tomen. Intentará hacer de la Iglesia católica su socia. Será el compañero y la fuente de energía auxiliar de Biden en todo el mundo.

Los globalistas han estado esperando este momento durante cuatro años. La Ciudad del Vaticano se ha convertido en una parada frecuente de todos los lacayos del gobierno mundial pro-aborto, pro-depravación y pro-usura que puedas imaginar. TODOS se han reunido con Francisco para planificar las próximas acciones.

Esa es la génesis de El Gran Reinicio (The Great Reset). La “élite” globalista tiene grandes planes para todos nosotros, comenzando con la supresión de la libre expresión, la comunicación y el sustento material (dinero) para cualquiera que se aferre a la política nacionalista o a los valores tradicionales.

Nunca antes el el Altar de la Iglesia había sido tan corrompido espiritualmente, unido simultáneamente con un Trono tan demoníacamente corrupto (el Gobierno de los Estados Unidos y el establecimiento militar-político-tecnológico-financiero globalista).

Políticamente, van a ir tras el gobierno polaco, el gobierno húngaro, Boris Johnson en el Reino Unido, Salvini en Italia, Le Pen en Francia. Van a suprimir sus comunicaciones. Van a aplastar sus negocios y economías locales. Van a hacer que su sustento dependa de estar subordinado a ellos. No van a tener piedad; porque están airados. Son demonios que vuelven al poder y encuentran la casa arreglada.

Espiritualmente, Francisco en algún momento (y no, no va a morir pronto, y no se va a retirar) se sentirá tan envalentonado con sus victorias políticas que o bien suprimirá la liturgia tradicionalista de un golpe o llamará a un Concilio Vaticano III que hará el trabajo por él.

No quiero que nadie se asuste. Este es el último manotazo de esta era, de este espíritu, que ha tratado de aplastar a la Iglesia desde 1789. Puedo sentirlo. Realmente lo creo. La liberación vendrá, eso es totalmente seguro. Y pronto les escribiré sobre cómo creo que eso sucederá.

Publicado originalmente en inglés en The Camp of the Saints.