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Stephen Wynne

El presidente del Instituto Lepanto [de Virginia, EE.UU.], Michael Hichborn denuncia en Baltimore los sacrilegios cometidos por los sacerdotes depredadores. En su discurso durante el encuentro Silence Stops Now (El Silencio Termina Ahora) este martes 13 de noviembre, Hichborn le recordó a su audiencia que los sacerdotes depredadores no solo hieren a adultos y menores, sino también a Nuestro Señor.

“Hemos escuchado el testimonio de uno de los más egregios abusos en la historia de la Iglesia Católica.”

Políticos que pretenden ser líderes no se animan a exponer lo que ha sucedido.

“Nuestra Iglesia es inviolable,” dijo.

En 1917 los tres pastorcillos de Fátima aprendieron una plegaria del ángel que os visitó: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente. Te ofrezco … en reparación por las escándalos, sacrilegios, e indiferencias que os ofenden … ruego por la conversión.”

Hichborn consideró esas tres cosas: escándalos, sacrilegios e indiferencias.

“Hemos escuchado el testimonio de James,” dijo Hichborn refiriéndose a las declaraciones de un testigo. “Sabemos lo que ha estado pasando por los últimos 60 años. Flavio Josefo habló de lo que pasaba en las calles de Jerusalén … cuando los hombres copiaban el vestido y las pasiones de las mujeres en total libertinaje, rebajándose a los placeres como en un burdel. Así contaminaron la ciudad entera con sus prácticas inmundas.”

“Esa es la cara de la red homosexual dentro de la Iglesia Católica,” dijo. “De eso estamos hablando … nos referimos a una afrenta contra Dios que clama al cielo por la divina venganza.”

“Nos hemos enterado de tantos abusos que han tenido lugar.” dijo Hichborn, “que incluyen pedofilia, tráfico sexual y asesinato.”

Recordó lo que le pasó al P. Joe Moreno, un sacerdote de Buffalo que fue asesinado por haber expuesto la red homosexual en su diócesis.

He recounted the story of Fr. Joe Moreno, a Buffalo priest murdered for efforts to expose the homosexual network in his diocese.

“Estamos hablando de violencia mafiosa,” dijo. “Estamos hablando de sacerdotes que participaron. Estamos hablando de la mugre que se ha infiltrado en nuestra Iglesia.”

“Tenemos escándalos. Tenemos sacrilegios. Cada Misa que dicen mientras permanecen en pecado es un sacrilegio. Cada pareja homosexual que toma la comunión es sacrilegio. Los sacrilegios son incalculables,” comentó.

“¿Y qué hay de Nuestro Señor?” preguntó Hichborn. “El es la víctima … ¿Y qué de Nuestra Señora? Recién hemos rezado el Rosario, los Misterios Dolorosos, cada cuenta es una gota de sangre ¿Cuándo comenzó todo esto? Comenzó con Judas Iscariote, quien vendió a Jesús por treinta piezas de plata ¿Y cuánto están recibiendo éstos?”

“Cada uno de estos sacrilegios precisan reparación,” dijo Hichborn. “Tenemos una herida mortal. Nuestro entero cuerpo está sufriendo. Y necesita un acto voluntario para superar ese sufrimiento por medio del sufrimiento mismo.”

“Se han olvidado de quiénes son. No tienen ni idea de lo que son,” dijo, agregando que se han  convertido en burócratas y por esa causa, “cada uno de esos hombres está en grave peligro.”

“Pienso en esos sacrilegios, en las ofensas, y en las indiferencias,” expresó. “Las indiferencias son quizás lo peor de todo, porque son la que presencian y testimonian el horror de lo que está sucediendo y pasan sin siquiera mirar — simplemente pasan de largo.”

“Nuestra Señora  nos dio esa plegaria para que hagamos reparación diariamente por esos hombres. Porque si no los hacemos, ellos irán derecho al infierno. Si no hacemos reparación por ellos, nosotros les seguiremos al mismo destino.

El ángel exclamó: “Penitencia, penitencia, penitencia!”

“Fátima se refiere a este tiempo,” dijo. “Estamos pasando por aquello que Nuestra Señora nos advirtió que venía.”

Publicado originalmente en Church Militant.

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