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Transcripción traducida del video de Michael Voris del 9 de Noviembre de 2018.

Michael Voris

Sangre en las paredes!

Soy Michael Voris con todos ustedes en vivo desde nuestros estudios de Church Militant aquí en Detroit, donde nos hemos enterado que la Conferencia de Obispos de Estados Unidos está sumamente preocupada por la manifestación de Silence Stops Now (El silencio termina ahora) que se planea para el próximo martes 13 de noviembre de 2018.

Fuentes internas del Departamento de Policía de Baltimore han enterado a Church Militant que la conferencia de obispos pensó cambiar de lugar en un intento de último momento por apagar parte de la energía de la manifestación en la que se espera contar con la presencia de miles de católicos.

Church Militant os trajo la vergonzosa noticia, cuando estábamos en Roma, que los obispos habían usado vuestro dinero para contratar seguridad extra para protegerse de los fieles católicos.

Y no se pierdan esta joya: además de sentirse físicamente amenazados y buscar cambiar de lugar a último momento, lo cual resultó impracticable, los funcionarios de la conferencia de obispos informaron a la policía de Baltimore que “los asistentes a la manifestación interrumpirían la reunión de los obispos e iban manchar con sangre las paredes.”

Nos enteramos de eso directamente de la boca de los funcionarios en el Departamento de Policía de Baltimore. Eso fue lo que les dijo alguien que contactó a la policía con esta falsa acusación desde la conferencia de obispos .

El esfuerzo de los representantes de los obispos para tratar de pintar a los católicos fieles como una amenaza física, que planea asaltar su reunión, arrojar sangre en las paredes y el cielo sabe qué más, demuestra el punto de cuán completamente alejados de la realidad están los obispos de los EE.UU.

Fue suficientemente insultante que contrataran seguridad extra —como ya hemos dicho, pagada con vuestro dinero— pero, alarmar a la policía para denunciar a unos pocos miles de católicos que rezarán el Rosario y escucharán charlas sobre la gravedad de la homosexualidad desenfrenada en las filas del clero… eso es asqueroso.

La jerarquía en América está simplemente divorciada de la realidad y fuera de control.

Y para que quede constancia y todo quede bien claro y para que ninguno de los lacayos de los obispos en sus medios comprados y pagados puedan acusarnos de inventar esto, conste que nos mandaron a decir todo esto directamente por medio de los oficiales del Departamento de Policía de Baltimore que se pusieron en contacto con nosotros luego de hablar con los representantes de los obispos. Fueron ellos mismos los que se pusieron en contacto con la policía.

Para decirlo delicadamente, qué cosa tan desagradable y miserable es ponerse en contacto con la policía y mal informarles deliberadamente, o sea mentir, sobre la potencial violencia de miles de fieles católicos reunidos para orar por ellos.

Y lo sabemos de primera mano porque, después de la podredumbre que dijeron sobre los asistentes a la manifestación, la policía nos llamó para investigar esas alegaciones. No es posible un reporte más directo que ese. Y es repulsivamente asqueroso.

¿Dónde está toda esa basura de “encontrarnos donde estamos” y “salir a las periferias y tener un encuentro con nosotros”? Eh, Tobin, eh, Cupich, ¿no queréis que se os pegue un poco el olor de las ovejas? Aquí estamos.

Mirad, así es como operan algunos de estos obispos malvados: en las sombras, sigilosamente, sucia, furtivamente. Y los malos tratan así a sus fieles sacerdotes todo el tiempo. Algunos obispos en esa conferencia instruyeron a sus matones de seguridad a ponerse en contacto con la Policía de Baltimore y mentir sobre las intenciones y acciones de los participantes de la manifestación.

Y las falsas acusaciones se presentaron de manera tan creíble que la policía levantó el teléfono y nos llamó para asegurarse de que no estábamos planeando ningún tipo de violencia. Lo sé porque me llamaron a mí. También hablaron con otro de los organizadores de otro apostolado para verificarlo.

Entonces hagamos la pregunta, ¿de acuerdo? ¿Se puede confiar en los hombres que recurren a estas tácticas repugnantes? Han mentido sobre la homosexualidad dentro de sus propias filas. Han mentido sobre el número de sacerdotes depredadores homosexuales. Han mentido sobre el número de víctimas. Han mentido en todo su encubrimiento de este sórdido desastre.

Entonces, ¿puede alguien sorprenderse de que se pusieran en contacto con la policía y mintieran sobre los asistentes a la manifestación? Pensadlo: “sangre en las paredes” ¿en serio?

Y ninguno de ellos se arrimará a sus hermanos obispos, a su club de compadres, para que reconozcan esta mala acción. Y conste que acusar a los católicos fieles de planear violencia contra los obispos es una acción malévola.

Ninguno de estos hombres, los malvados entre ellos o los cómplices que dejan que esta basura continúe, ninguno de ellos se hace responsable de ninguna de sus acciones, hasta que lo hagan ante Dios.

Mienten —mienten sobre lo que sabían de McCarrick. Mienten a la policía. Mienten a los tribunales. Cuando muchos de sus líderes espirituales son mentirosos flagrantes, entonces la Iglesia se encuentra en una situación desesperada.

Y seamos claros, todo esto está sucediendo porque quieren proteger la imposición de la sodomía en la Iglesia. Y dada la crisis actual, necesitan acuartelarse y defender los avances que han logrado. Realmente piensan que está bien tener sacerdotes homosexuales, educadores homosexualistas y seminaristas homosexuales en los seminarios.

Los obispos cobardes no quieren enfrentarse a la verdad, por lo que se callan, inventan un montón de excusas y niegan la realidad, mientras que los malvados verdaderamente malvados entre ellos, los Judas, hacen lo que se les da la gana, sin control ni responsabilidad.

De nuevo, nos hacemos la pregunta: ¿vendrá uno de estos obispos a los fieles miles de católicos y ofrecerá una palabra de solidaridad, consolación o misericordia? ¿Se presentarán y permitirán que los fieles les hagan alguna pregunta?

No, se encerrarán detrás de su seguridad reforzada, se investigarán a sí mismos, idearán un plan insensato que esquivará hábilmente el verdadero problema de la homosexualidad dentro de sus propias filas y regresarán a sus respectivas diócesis y dirán que todo se ha resuelto. Y seguramente le pedirán dinero a los fieles para financiarlo todo.

Llorarán algunas lágrimas de cocodrilo y realizarán algún acto de falsa expiación o lo que sea, pero ninguno de ellos renunciará, ni dirá la verdad, ni siquiera se dirigirá a los fieles reunidos para decir lo que ya todos sabemos.

Muchos de los líderes de la Iglesia en América son homosexuales, o cobardes, o traidores a la fe. Y si algunos de ellos se enojan por eso, pues que así sea. Preguntaos más bien por qué los católicos fieles están dispuestos a creerlo.

Miles de católicos vienen de todas partes de los Estados Unidos para unirse a esta reunión para acusarlos de su falta de fe sobrenatural, su destrucción de la Iglesia y para orar por su curación espiritual.

Preguntaos, Excelencias, por qué está sucediendo eso. En lugar de enviar a vuestros matones a que mientan sobre nosotros, ¿por qué no hacéis un examen de conciencia y os preguntáis por qué tantos están tan hartos y enojados y no confían en vosotros y piensan que manipuláis la verdad?

Tenéis un desastre de credibilidad en vuestras manos y no tenéis ni idea de lo que está pasando. Habéis sido conquistados por el demonio de la impureza, y no os importa lo que tenéis que hacer o a quién tenéis que destruir para aferraros a vuestro poder decreciente y vuestra autoridad moral inexistente.

Habéis corrompido las mentes de los seminaristas con vuestra teología protestantizada. Permitís que los sacerdotes homosexuales o sus tolerantes amigos presenten seminarios y retiros para seminaristas y clérigos en todo el país.

Ellos prestan su apoyo a toda esta inmundicia y nunca soñarían con condenar las palabras del clero homosexual. De hecho, los apoyan abiertamente, mientras falten medios para protegerse de esos clérigos poseídos por demonios.

Si no podéis asistir, el evento será transmitido en vivo por el Church Militant a partir de la 1:30 pm hora del este de los EE.UU., el martes 13 de noviembre de 2018.

Para aquellos que puedan llegar en persona, os veremos a todos en Baltimore y nos aseguraremos de traer todas esas bolsas de sangre adicionales para tirar por todas las paredes una vez que derribemos las barreras y tomemos por asalto la conferencia: ¡qué invento malo, ridículo y malvado!

¡Qué gran manera de evangelizar! comenzando por [mentirle al] Departamento de Policía de Baltimore.

Ver el video en inglés aquí.

obispos-de-los-ee-uu-dan-alaridos-de-alerta

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