lo-que-se-espera-de-un-sacerdote

Fraser Field

Los católicos hemos tenido que enfrentar este año el ataque avieso y enteramente inmerecido contra el Papa que han publicado los medios importantes como el New York Times y otros, resultando en una dolorosa distracción en esta Semana Santa.

Los detalles del caso han sido y siguen siendo analizados en la prensa católica. Hoy quiero llamar la atención a un mensaje de tono más amable y espiritual en su contexto que sobre este tema presentó el lunes pasado el Arzobispo de Toronto, Canadá, Thomas Collins.

En la Misa del lunes, hablando sobre el trabajo de los sacerdotes, Monseñor Collins explicó cómo esperan los fieles que actúen aquellos que están consagrados a Dios.

“…de una manera ejemplar, sin jamás traicionar la confianza que el pueblo pone en un sacerdote católico. Sin embargo, para nuestra vergüenza algunos han usado esta preciosa gracia para su gratificación personal, traicionando a los inocentes y devastando sus vidas. Ahora que esto ha ocurrido, nuestro primer cuidado debe ser para con los jóvenes inocentes que han sido abusados, para ayudarles a sobrellevar su sufrimiento y entonces proponernos con resolución el tomar las medidas que sean necesarias para estar seguros que esto jamás suceda otra vez. Todos hemos tenido que aprender fallando y equivocándonos y esto es especialmente cierto en lo que toca a los obispos, que en ocasiones han fallado en su responsabilidad de actuar en forma efectiva.

“No podemos escapar al horror que estas cosas nos producen, meramente apuntando al hecho que casi todos los sacerdotes sirven fielmente, aunque ese hecho es una gracia que alegra al pueblo católico que nos sostiene con su amor y sus plegarias. Si un solo sacerdote se desvía, causa un daño inmenso. En todo el mundo ha habido sacerdotes que han hecho maldades innombrables.

“Debemos estar agradecidos por la atención que la prensa y los medios han dedicado a los pecados del sacerdocio católico, aún cuando la constante repetición pueda dar la falsa impresión de que todos los sacerdotes son particularmente pecaminosos. Esa atención es un profundo tributo al sacerdocio que celebramos en esta Misa. El pueblo espera instintivamente que un sacerdote católico sea santo y se escandaliza especialmente cuando ese sacerdote practica el mal.

“… Mientras esperamos la realización de la dolorosa purificación de la Iglesia, todos debemos dar gracias a Dios, especialmente por el pontificado de Joseph Ratzinger, como cardenal y como Papa, quien ha actuado decisivamente, con rectitud y con valentía para purificar al sacerdocio y para hacer que la Iglesia sea un lugar seguro para todos. Quienes se hayan informado sobre esta terrible realidad que estamos pasando, se dan cuenta que Benedicto XVI ha llevado la delantera en enfrentar esta maldad.”

Sin entrar en lo específico, Monseñor nos ha dado un contexto para pensar y aceptar esta dolorosa experiencia.

Fraser Field es editor ejecutivo del CERC, un servicio de educación católica en Canadá.

 

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