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Damian Thompson

Fue noticia asombrosa. El Papa Benedicto XVI ha creado una estructura eclesial enteramente nueva que servirá para que los anglicanos que así lo deseen puedan adorar juntamente con los católicos -usando elementos de la liturgia tradicional anglicana-bajo la supervisión de sus propios obispos o sacerdotes designados para el caso.

El Papa ofrece a los anglicanos de todo el mundo una «unión corporativa» en términos que deleitarán a los Anglo-Católicos. En teoría, no pierden a sus propios clérigos casados, parroquias y obispos -y quedan libres de la interferencia de los obispos católicos liberales que no simpatizan con la postura de los conservadores anglicanos.

Hasta existe la posibilidad de que los laicos anglicanos casados puedan ser aceptados para su ordenación en ciertos casos especiales -esta es una destacable concesión de Roma.

El Arzobispo católico de Londres Vincent Nichols y el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams (anglicano), fueron sorprendidos por esta dramática movida. El Cardenal Levada, cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, estuvo en Lambeth Palace ayer para describir al Dr. Williams lo que esta disposición papal significa. Esta decisión fue tomada por sobre su esfera de autoridad – aunque no hay indicios de que el Arzobispo Nichols se oponga a esta medida histórica.

De hecho, sospecho que Roma esperó hasta que el Cardenal Cormac Murphy-O’Connor se retirara antes de descorrer el velo de este plan: el cardenal es uno de los ecumenistas de la vieja escuela que representa la antigua manera de hacer las cosas. Sus aliados en Roma, y muchos otros que han participado en el diálogo Anglicano-Católico, están desanimados por las noticias de hoy, que termina de limpiar las ruinas del naufragio del proceso de diálogo entre Canterbury y Roma.

El Arzobispo de Canterbury no debe estar muy complacido, aunque hizo lo imposible para ocultar cualquier displacer en la conferencia de prensa de esta mañana. Hubo muchas palabras estudiadas para presentar esta decisión «que surge del diálogo». La verdad es que Roma ha renunciado a seguir tratando con la comunión anglicana. Con un solo anuncio, el Papa ha dado a los anglicanos conservadores un camino protegido para volver a Roma -y les ha prometido que, aún siendo miembros de la Iglesia Católica, les será ofrecida una estructura permanente que les permita retener en lo posible su identidad anglicana.

Miles de anglicanos que rechazan el sacerdocio femenino y las enseñanzas liberales sobre homosexualidad, podrán hacer uso de esta provisión. En los años por venir, habrá parroquias de «identidad anglicana» en Inglaterra y Gales (Y uno se pregunta cuántos católicos conservadores agradecidos irán a Misa en esas parroquias.)

Bajo la supervisión de un «Personal Ordinario», que puede ser un sacerdote o un obispo célibe, los ex-anglicanos serán capaces de promover sus propios candidatos a la ordenación sacerdotal. En breve, no habrá ninguna dificultad en ordenar sacerdotes casados de entre el plantel de sacerdotes ex-anglicanos.

El Vaticano no quiere usar la frase, pero esto es casi como la creación de una «iglesia dentro de la Iglesia». Sin embargo esto no es tan inusual como parece: los católicos del Rito Oriental tienen su propia liturgia y su propia estructura eclesial. También en los Estados Unidos ya hay ex-anglicanos que usan misales que contienen partes autorizadas del Book of Common Prayer.

Los anglicanos tendrán que pedir su propio «Personal Ordinario», tal es el término un poco latoso que usa el Vaticano ¿Cómo se lo tomarán en Inglaterra? Solo se pueden hacer suposiciones, pero el más pro-romano de los obispos anglicanos de hoy, el Right Reverend Andrew Burnham, Obispo de Ebbsfleet, podría hacer su pedido de admisión a Roma. Entonces sería ordenado como un sacerdote católico casado, y podría ser investido como «ordinario» (un obispo en funciones pero sin tal título) de los ex-anglicanos sacerdotes y laicos que hayan sido recibidos en la Iglesia Católica.

Esta estructura canónica sin precedentes afectará a diferentes países y diócesis de diferentes maneras. No estamos hablando de la creación de un «Rito Anglicano» dentro de la Iglesia Católica. Aunque algunas parroquias querrán seguir el Uso Anglicano en la liturgia, en Inglaterra muchas parroquias estarán contentas de seguir con la traducción inglesa del Rito Romano, que será presentado el año que viene.

Esta es una decisión tomada con la mayor generosidad y franqueza por el Papa Benedicto XVI, comparable a la liberación de la Misa Tridentina. Las implicaciones de este anuncio tomarán un largo tiempo para asentarse, pero sospecho que hoy será un día de regocijo para los conservadores anglocatólicos y sus amigos católicos romanos del mundo entero.

 

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