hans-kung-una-contrariedad-vacia

Carlos Caso-Rosendi

Una vez más exhortamos a los que critican a la Iglesia a pensar antes de hablar. No soy teólogo, soy tan solo un lector cauto de teología , y me sorprende ver cómo la gente de la izquierda iluminada o de ciertos sectores protestantes aberrantemente anticatólicos pueden invertir tanto tiempo en leer a Hans Küng y ninguno en leer con cuidado las encíclicas, la enseñanza de veinte siglos o, al menos, las Escrituras. Nadie me paga miles de euros por escribir. De hecho no obtengo beneficio material alguno de mi catolicismo a diferencia del Dr. Küng que usa su posición para publicar contra ecclesia y sacar, presumo, jugosos dividendos. No fui formado por la Iglesia, soy un mero laico y sin embargo no dejo de estar agradecido a ella y no he abandonado el uso del sentido común.

Escribe el prologuista de La Nación:

Este artículo, que presentamos en versión condensada, fue publicado por Der Spiegel. Su autor, uno de los grandes teólogos contemporáneos, fue amonestado en 1965 y el Vaticano le prohibió enseñar en institutos católicos. El autor es un sacerdote y teólogo suizo de 77 años, radicado en Alemania. En 1962, Juan XXIII lo nombró consultor del Concilio Vaticano II. Disfrutó en el pasado de la amistad del cardenal Wojtyla. En 1965 comenzaron sus choques con las autoridades eclesiásticas.

Contesta CCR:

El prologuista nos informa que Küng es “uno de los grandes teólogos” usando esa curiosa regla de que ‘lo conocido es grande’. El Dr. Küng no ha avanzado ningún trabajo teológico de envergadura. Mas bien su esfuerzo ha estado dirigido a la fusión inconsistente de ideas católicas con las corrientes ideológicas liberales prevalecientes desde la década de 1960. Ha vendido muchos libros, no hay duda ¿Cuántas almas han encontrado la paz leyéndolos? Eso me gustaría saberlo. Animo al lector a sopesar las frases del Dr. Küng en este resumen y tratar de detectar qué es lo que revelan. No creo que sea exactamente paz o esperanza. Resentimiento, envidia, celos son las palabras que me vienen a la mente. Que cada uno juzgue si estas opiniones del Dr. Küng muestran algun indicio de profunda capacidad teológica.

Escribe el Dr. Küng:

En apariencia, Juan Pablo II, que ha luchado enérgicamente contra la guerra y la represión, ha sido un faro de esperanza para quienes anhelan la libertad. Sin embargo, por dentro, su papado antirreformista sumió a la Iglesia Católica Romana en una crisis de credibilidad trascendental. La Iglesia Católica está en un aprieto terrible. El Papa ha muerto y merece toda nuestra compasión. Pero la Iglesia debe seguir viviendo y, frente a la elección de un nuevo papa, necesitará un diagnóstico, un descarnado análisis interno. La terapia se discutirá más tarde.

Contesta CCR:

¿”En apariencia» Dr. Küng? Juan Pablo II ha sido un hombre, un europeo de ley, que luchó contra los dos grandes males que aquejaron a la Europa del siglo XX, el comunismo y el fascismo, una persona que sacrificó su vida por Dios y por el pueblo polaco. Este hombre que le puso el cuerpo a las balas es un ejemplo de esperanza hasta hoy. Podría haber sido un profesor avinagrado que critica desde su sofá a los que luchan en la trinchera. Pero no eligió eso, pudiendo. Libremente eligió la lucha y la ganó. El comunismo soviético sucumbió a la combinación de esperanza y ejemplo que nos diera Juan Pablo II. La URSS no existe ya, tampoco el Reich de “mil años” ni la Italia del Duce. Pero usted dice que es la Iglesia la que está en un aprieto terrible. No podemos negar que tiene usted una manera muy interesante de ver la historia.

Escribe el Dr. Küng:

Muchos se asombraron del aguante de ese hombre tan frágil, parcialmente paralizado que, pese a toda la medicación, apenas si podía hablar. Lo trataron con una veneración que nunca habrían sentido por un presidente norteamericano o un canciller alemán en situación similar. Otros se sintieron postergados por un hombre que, a su juicio, se aferraba tercamente a su cargo y, en vez de aceptar la senda cristiana hacia su eternidad, usó todos los medios disponibles para mantenerse en el poder dentro de un sistema en gran medida poco democrático. Incluso para muchos católicos, ese papa que en el límite de sus fuerzas físicas se negaba a abandonar el poder es el símbolo de una Iglesia fraudulenta que se ha petrificado y se ha vuelto senil detrás de su fachada relumbrante.

Contesta CCR:

Personalmente me interesan muy poco los presidentes y los cancilleres, a quienes sostenemos los trabajadores del mundo con nuestro esfuerzo y nuestros impuestos. Otra es la canción con Juan Pablo II. Los que se sintieron postergados deben haber sido (si es que realmente existen) tan nimios y egoístas como para no poder ver el ejemplo que nuestro querido Papa le dió al mundo de la eutanasia y el aborto, un mundo obsesionado con lo novelero y conveniente. En medio de todas estas cosas que dan miedo, la muerte de millones que no tienen voz ni voto en las cámaras abortistas, o la perversión mundial de las leyes que protegen la vida… Juan Pablo II nos dijo “no tengáis miedo” y por alguna clase de milagro le hemos creído y no nos ha defraudado pues mostró que se puede llevar el amor hasta el mismo umbral de la muerte: sin miedo, sin conveniencismos, sin ambiciones: como un hombre, sin una queja. El sistema poco democrático que a usted le molesta, nos importa bastante poco. Muchos de nosotros vivimos en democracias en las que ganarse la vida se vuelve un arduo problema, llevando sobre las espaldas a miles de políticos profesionales que hace ya rato se han olvidado del pueblo al que se suponen representar. Muchos, no tenemos como usted el beneficio de los derechos de autor que se logran publicando el escándalo. Lo nuestro es el denario ganado a pulso y no los treinta que usted ya ha recibido con creces. Es el Reino de Dios, Dr. Küng, y no una unión democrática. Lo que usted ve “petrificado” nosotros lo vemos “pedrificado”, firmemente arraigado en Pedro, es lo que quiero decir. No me diga que después de veinte siglos debemos escuchar las alarmas que usted suena y no las campanas de San Pedro. Le propongo que nos despierte dentro de dos mil años y que nos recuerde este dicterio suyo. Allí entonces le creeremos. Por el momento le creemos a esta realidad que es la Iglesia, a esa plaza llena de millones de fieles que dan un testimonio un poco más fuerte y esperanzado que el suyo. Prefiero tomar consejos de supervivencia de la Iglesia de dos mil años y no de un profesor de setenta y siete.

Escribe el Dr. Küng:

La alegría que predominó durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) se ha esfumado. Su perspectiva de renovación, entendimiento ecuménico y apertura general al mundo hoy parece encapotada, y sombrío el futuro. Muchos se han resignado o aun se han apartado, frustrados por esta jerarquía encerrada en sí misma. De ahí el enfrentamiento de tantos con una opción imposible: acatar las reglas de la Iglesia o abandonarla.

Contesta CCR:

Pareciera que usted predica la transformación de la Iglesia en un club social. Un club al que los Zapateros, Chiracs o Schroeders del mundo pudieran acceder por medio de masajear la opinión pública. Sin embargo la puerta está cerrada para los experimentadores sociales. “Afuera están los perros” dice el Apocalipsis y no queda mas remedio que entrar por la puerta que es Cristo. usted quisiera que el catolicismo imitara las populares medidas que ya están matando al Anglicanismo. Otro personaje ya probó ese argumento cuando dijo; “Arrójate de las almenas del Templo.” Dejamos el suicidio institucional a quienes quieran probarlo. Ante todo creo que es justo decir que si la Iglesia no le gusta a usted como siempre ha sido, bien puede tratar de mejorarla como San Francisco de Asís o marchar a la oscuridad de afuera como Judas.

Escribe el Dr. Küng:

Uno de los pocos atisbos de esperanza fue la oposición del Papa a la guerra en Irak y a las guerras en general. También se destaca, y con razón, el papel cumplido por el papa polaco en el colapso del imperio soviético, pero los propagandistas papales lo exageran bastante. Después de todo, el régimen soviético no fracasó a causa del Papa (antes de la llegada de Gorbachov, los logros del Papa habían sido tan escasos como lo fueron últimamente en China). Hizo implosión por las contradicciones socioeconómicas inherentes al sistema soviético.

Contesta CCR:

Usted hace bien en reconocer esos milagros, que lo son. Me imagino que si le hubiera tocado a usted comentar el duelo de David y Goliat, no hubiera faltado un epígrafe que hiciera más chica la victoria. Algo así como “pues con la vida disipada que se daba este filisteo, no es maravilla que lo volteasen de una pedrada.” Ya veremos lo que pasa con China, ya veremos lo que pasa ahora con el oeste de Europa. Mezquino como es, al menos su comentario recuerda la oposición papal a la guerra en Irak. Hoy ya pocos recuerdan que el Papa cristiano habló cuando muchos musulmanes susurraban frases cuidadosamente arregladas para no ofender demasiado a nadie. Claro que los cristianos siempre han tenido los pantalones mejor puestos que cualquier musulmán pero eso, es harina de otro costal.

Escribe el Dr. Küng:

En mi opinión, Karol Wojtyla no fue el papa más grande del siglo XX, pero sí el más contradictorio. ¡Tuvo muchas cualidades y tomó muchas decisiones equivocadas! Sin dejar de reconocer expresamente los aspectos positivos de su pontificado, en los que tanto se ha insistido oficialmente, me gustaría centrar la atención en las nueve contradicciones más flagrantes.

Contesta CCR:

Demás está decir que disiento. El pontificado de Juan Pablo II fue el más largo y el más fructífero del siglo XX. El Catecismo de la Iglesia Católica, el fuego iniciado en la juventud católica del mundo, el acercamiento constructivo con otras fes y las miles y miles de conversiones desde el protestantismo (ya mas de diez millones en América del Norte) dan fe que este Papa no fue precisamente un incompetente. Pero eso no nos impide escuchar el juicio crítico de un profesor como usted que puede hablar con la seguridad de los que tienen el trasero valientemente acomodado en una poltrona.

Escribe el Dr. Küng:

Derechos humanos. Juan Pablo II los defendió de puertas afuera, pero de puertas adentro se los negó a los obispos, los teólogos y, en especial, a las mujeres. Consecuencias: un episcopado servil y unas condiciones legales intolerables. Cualquier pastor, teólogo o laico que se vea envuelto en un pleito con los altos tribunales eclesiásticos prácticamente no tendrá ninguna posibilidad de ganarlo..

Contesta CCR:

La realidad es una cosa muy dura para torcerla sin que se note. En el mundo del capitalismo salvaje, la explotación pornográfica de la mujer, la aniquilación de millones de personas que son destrozadas en el útero por no poder defenderse del fórceps y de la aspiradora… en ese mundo Juan Pablo II eligió ponerse del lado del trabajador, del ser humano no nacido aun, de la mujer explotada sin piedad desde la fábrica hasta el estudio de cine. Eso está a la vista y puesto por escrito. Los «derechos» de cuatro confundidos que quieren hacer experimentos con la Iglesia y con la feligresía no son asunto del Papa. El mundo está lleno de iglesias-chinchorro donde se experimenta a gusto y placer de los pastores. Gracias a Dios, nuestra Iglesia prosigue íntegra en sus tradiciones a pesar de los que la quieren corromper de adentro. En eso tengo mas respeto por un protestante que se va a blasfemar a la acera de enfrente pero al menos se paga su propio sueldo y no vive de nuestro óbolo mientras trabaja para corroer nuestra Iglesia. Si se siente aludido sepa que tengo toda la intención de que se sienta así.

En América del Norte pocos se atreverían a llamar al episcopado «servil.» De hecho muchos que ni siquiera son epíscopos se atreven a hacer cosas que rayan en la locura, como dejar que Gloria Steinem de una homilía (ocurrió en una parroquia de Saint Paul, Minnesota) Como los obispos no se han unido en masa a las maquinaciones de su grupo, el Dr. Küng los juzga meros siervos del Papa. No es un insulto para la mayoria de ellos que ya han aceptado ser esclavos de Cristo y que no tienen problema en ser siervos de Su Vicario. Usted y sus ideas no tienen todavía el mismo arrastre que Cristo.

Escribe el Dr. Küng:

El papel de la mujer. El gran devoto de la Virgen María predicó un noble concepto de femineidad y al mismo tiempo prohibió a la mujer el control de la natalidad y la ordenación sacerdotal. Consecuencia: una fisura entre el conformismo externo y la autonomía de la conciencia. Los obispos que simpatizan con Roma se malquistan con las mujeres, como sucedió en la disputa en torno al asesoramiento en casos de aborto. A su vez, esto provoca un éxodo cada vez mayor entre las mujeres que, hasta ahora, permanecían fieles a la Iglesia.

Contesta CCR:

Este comentario iscariótico casi no merece respuesta. Me imagino que Jesús es un machista por no haber hecho apóstol a su Santa Madre (que tenía mejores cualidades que los elegidos, en suma). Esto revela una ignorancia o un desprecio supremo de como los misterios son revelados en la tradición católica ¿Que hay de los miles de miles de mujeres que trabajan dia a dia para el bien de la Iglesia mientras usted escribe basura y no hace nada por nadie? Supongo que ellas no han llegado a las alturas teologales desde donde usted pretende dirigirlas e informarlas de sus derechos ¿para qué quiere usted que las mujeres sean ordenadas sacerdotisas? ¿Para que hagan el trabajo que usted tan ostensiblemente ha fallado en hacer?

En cuanto a los éxodos y las iglesias vacías que quede bien claro que las vocaciones de hombres y mujeres llueven en las familias de la fe con la posición más ortodoxa mientras que los que están de acuerdo con usted parecen ir camino a la extinción. Recomiendo una revisión de sus estadísticas, Me parece que se han mezclado los papeles. Las vocaciones sobran donde hay lealtad a Roma y no creo que sea porque la gente de fe sienta en la espalda la escopeta del Papa…

Escribe el Dr. Küng:

Moral sexual. En sus numerosos viajes, Juan Pablo II se declaró contrario a la píldora anticonceptiva y los preservativos. Por consiguiente, puede decirse que el Papa, más que ningún otro estadista, tuvo cierta responsabilidad por el crecimiento demográfico descontrolado en algunos países y la propagación del sida en Africa.

Contesta CCR:

“Crecimiento demográfico descontrolado” es un eufemismo por “ya hay suficientes negros y morenos por el mundo”. En eso tiene usted el respaldo de Hitler, McNamara y Kissinger. Lo dejo en su compañía. Y luego se atreve usted a tratar de fascista a Juan Pablo II.

Escribe el Dr. Küng:

Consecuencia: las rigurosas normas sexuales del Papa y de la Iglesia Católica son rechazadas, en forma tácita o explícita, hasta en países tradicionalmente católicos, como Irlanda, España y Portugal.

Contesta CCR:

Con ese criterio deberíamos aprobar el robo de bancos en aquellos estados en los que los robos suceden con mas frecuencia. O quizás Jesús en el Sermón del Monte, en lugar de habernos dado ese maravilloso resumen de su doctrina moral, debiera haber tomado una encuesta para ver lo que la gente quería creer. Maravilloso entonces su consejo: rifemos la Iglesia al mejor postor y la doctrina de dosmil años que la parta un rayo: los irlandeses y los españoles (según usted) quieren menos Rosario más fornicio: el Papa debe ceder….
Sería cómico si no fuera herético.

Escribe el Dr. Küng:

Celibato sacerdotal. Al propagar la imagen tradicional del sacerdote varón y célibe, Karol Wojtyla es el principal responsable de la catastrófica escasez de curas, el colapso del bienestar espiritual en muchos países y los numerosos escándalos por pedofilia que la Iglesia ya no puede ocultar. Todavía se prohíbe el matrimonio a los hombres que decidieron consagrar su vida al sacerdocio. Este es sólo un ejemplo de cómo éste y otros papas ignoraron las enseñanzas de la Biblia y la gran tradición católica del primer milenio, que no exigía el voto de celibato sacerdotal. Aquel a quien su profesión obliga a vivir sin esposa ni hijos corre un gran riesgo de no poder asumir sanamente su sexualidad y eso puede llevarlo, por ejemplo, a la pedofilia.

Contesta CCR:

El celibato sacerdotal, una institución milenaria a estas horas, le ha servido bien a la Iglesia. Que no hay una correlación entre celibato y pedofilia lo prueban las estadísticas bien conocidas: los clérigos anglicanos y los instructores de gimnasia tienen tasas mas altas de pedofilia sin tener la obligación de ser célibes. Lamentablemente la pedofilia o el homosexualismo son obvias violaciones del celibato. Siguiendo su razonamiento sobre la moral sexual en el párrafo anterior, habría que legalizar las uniones de pervertidos con niños y no perder el tiempo formando hombres íntegros para el sacerdocio. Es curioso que esta falla deplorable esté mostrando sus frutos con la misma generación de sacerdotes que no fueron formados en las duras disciplinas de antaño, esas que la clase liberal considera «medievales» y «atrasadas» pero que nos dieron buenos curas por dos mil años… Esa es la observación de este laico ignorante, medieval y atrasado a quien no le gustan los experimentos doctrinales de la intelligentsia progre.

Escribe el Dr. Küng:

Consecuencias: hay menos sacerdotes y falta sangre nueva en la Iglesia. Dentro de poco, casi dos tercios de las parroquias (tanto en países de habla alemana como en otros) no tendrán un párroco ordenado ni celebrarán misa con regularidad. Es un problema que ya no pueden subsanar ni la afluencia, cada vez menor, de curas de otros países (en Alemania hay 1400 provenientes de Polonia, India y Africa), ni el agrupamiento de parroquias en unidades de bienestar espiritual, una tendencia muy impopular entre los fieles. En Alemania, las ordenaciones sacerdotales han descendido de 366, en 1990, a 161, en 2003, y la edad promedio de los curas en actividad hoy sobrepasa los 60 años.

Contesta CCR:

Ya vemos un patrón de pensamiento que comienza definirse. Cuando las cosas no van bien, ceder y adaptarse al medio ambiente. Con gente como usted hoy Europa podría ser Mongolia.

Es llamativo como la crisis no le revela al Dr. Küng una oportunidad para confiar en la Suprema Dirección de la Iglesia: Dios. Menos curas habia durante la peste en Europa y sin embargo sobrevivimos. No le faltaban comisarios a Stalin o mariscales a Hitler y sin embargo ambos descansan hoy bajo una generosa capa de tierra. Ya tendrá tiempo usted de discutir con ellos esta curiosa anomalía.

Escribe el Dr. Küng:

Movimiento ecuménico. Al Papa le gustaba que lo consideraran el vocero de este movimiento. Sin embargo, al mismo tiempo, influyó mucho en las relaciones del Vaticano con las iglesias ortodoxas y reformadas, y se negó a reconocer sus cargos eclesiásticos y sus servicios. Hubiera podido seguir los consejos de varias comisiones ecuménicas de estudio y adoptar la costumbre de muchos párrocos de reconocer los cargos y servicios de las iglesias no católicas y permitir la hospitalidad eucarística. También hubiera podido moderar el empeño excesivo, y medieval, del Vaticano en ejercer un poder doctrinal y un liderazgo sobre las iglesias europeas orientales y las reformadas. Hubiera podido acabar con la política vaticana de enviar obispos católicos a regiones en las que predomina la Iglesia Ortodoxa Rusa. El Papa hubiera podido hacer todo eso, pero no quiso. Al contrario, quiso preservar y aun expandir el aparato de poder romano. Por eso recurrió a una duplicidad piadosa: ocultar la política de poder y prestigio de Roma tras demagógicos discursos ecuménicos y gestos vacíos.

Consecuencias: después del concilio, el entendimiento ecuménico quedó bloqueado, y las relaciones con la Iglesia Ortodoxa y las protestantes sufrieron una opresión espantosa. Igual que en los siglos XI y XVI, el papado resultó ser el mayor obstáculo para la unión entre las iglesias cristianas dentro de la libertad y diversidad.

Contesta CCR:

Comparación: personas que jamás han invertido un centavo en una empresa se juntan en la puerta durante una junta de inversores y niegan la autoridad de los directores. Entonces el Dr. Küng propone una brillante idea: reconozcamos que esos que estan a la puerta gritando son legítimos accionistas y cuando ellos se vean investidos por tal honor, inmediatamente respaldarán al directorio. ¡BRILLANTE! Démosle el cuerpo de Cristo a cualquiera, que denigrando al Señor se puede lograr la ansiada unión con los que se fueron por propia gana y ya que estamos ignoremos a los rebaños que están en la geografía de los que se alejaron.

“El aparato de poder romano” se ha abstenido de nombrar un Patriarca en Ucrania, muy a su pesar porque el pueblo de Ucrania quiere un Patriarca; pero aquí -según la postura de Küng- las mayorías no cuentan porque no están de acuerdo con él en la intención de reventarle la paciencia a la Iglesia.

Si eso le parece justo podría usted tratar de verlo desde otro punto de vista: colgando de un árbol, por ejemplo.

Escribe el Dr. Küng:

Política episcopal. Karol Wojtyla participó en el Concilio Vaticano II cuando era obispo sufragáneo y, más tarde, arzobispo de Cracovia. No obstante, como papa, desairó el carácter colegiado de la institución, allí acordado, y celebró el triunfo de su papado a costa de los obispos. Con sus “políticas internas”, este papa traicionó con frecuencia al concilio. En vez de usar palabras programáticas y apaciguadoras, tales como “aggiornamento”, “ecuménico”, “diálogo y colegiación”, en la doctrina y en la práctica impuso como válidas “restauración”, “cátedra”, “obediencia” y “retorno a Roma”. El criterio para designar a un obispo ya no es el espíritu del Evangelio ni la apertura pastoral, sino la absoluta lealtad a la línea oficial de Roma. Antes del nombramiento, su conformidad fundamental es puesta a prueba mediante un cuestionario de la curia y, luego, sellada por un compromiso personal e ilimitado de obediencia al Papa que equivale a un juramento de fidelidad al Führer.

Consecuencias: un episcopado en gran parte mediocre, ultraconservador y servil que, posiblemente, constituye la mayor carga de este pontificado tan largo. Las masas de católicos enfervorizados en las manifestaciones papales mejor montadas no deben engañarnos. Durante su pontificado, millones de fieles abandonaron la Iglesia o expresaron su oposición apartándose de la vida religiosa.

Contesta CCR:

Y los obispos, ultrajados (porque TODOS piensan como usted, claro está) van y eligen al Cardenal Ratzinger, los muy masoquistas… ¡bah! Parece que comenzamos a detectar un problema de miopía… Si se me permite otro sarcasmo, nuestro querido Juan Pablo II gozó de trece años más de reinado que el Reich «de mil años» que solo duró doce y me temo que la fidelidad requerida a la silla de Pedro tiene mejores probabilidades de perdurar que la mentada fidelidad de las tropas del Führer. Usted apela al deseo de las mayorías pero sus mayorías son invisibles. Las multitudes reunidas en Cracovia o en Dansk no cuentan pero las que se intuyen en sus avinagrados estudios no pueden ser ignoradas. Si se reúnen por millones alrededor del Padre Woijtila son mayorías que «no deben engañarnos» pero las miserables y casi seguramente imaginarias mayorías que jamás hemos visto seguirlo a usted: ¡ésas son las importantes! Y que nadie piense que usted es un mentiroso, envidioso, avinagrado. Siempre habrá algún “atrasado medievalista fanático” que es incapaz de ver la infalibilidad de King Küng.

Escribe el Dr. Küng:

Clericalismo. El papa polaco surgió como un representante profundamente religioso de la Europa cristiana, pero sus apariciones triunfales y sus políticas reaccionarias fomentaron, sin quererlo, la hostilidad hacia la Iglesia e incluso la aversión al cristianismo. En su campaña evangelizadora, centrada en una moral sexual discorde con nuestro tiempo, se menosprecia especialmente a las mujeres que no comparten la postura del Vaticano sobre temas controversiales como el control de la natalidad, el aborto, la inseminación artificial y el divorcio, tildándolas de promotoras de una “cultura de la muerte”.

Consecuencias: la política clerical de Roma sólo fortalece la posición de los anticlericales dogmáticos y los ateos fundamentalistas. Además, suscita entre los creyentes la sospecha de que podría estar usando impropiamente la religión con fines políticos.

Contesta CCR:

La homosexualidad, el aborto y el sexo estéril son calles que llevan a la extinción. Pregúntele al Partido Demócrata de los EUA que han perdido la mayoría por medio de matar a sus futuros constituyentes en el útero. Es la muy bien llamada cultura de la muerte la que produce estos desbarajustes como la recesión del Partido Demócrata o la despoblación de Europa. De acuerdo que el mote no les guste. Paciencia; a este paso no lo van a tener que tolerar por mucho tiempo ya que ninguna de esas opciones puede durar en la historia mas que la torpe generación que las adopte como norma de vida. Cuando esos traten de pasarle la cicuta a la nueva generación (nacida, no ya de homosexuales, abortistas o cultores del sexo aséptico) lo único que van a escuchar antes de extinguirse es un estentóreo: ¡NO, GRACIAS!

Escribe el Dr. Küng:

Sangre nueva en la Iglesia. En tanto comunicador carismático y estrella mediática, este Papa triunfó especialmente con los jóvenes, incluso a medida que iba envejeciendo. Pero lo consiguió recurriendo, en gran parte, a los “nuevos movimientos” conservadores de origen italiano, al Opus Dei, creado en España, y a la fidelidad incondicional de cierto público. Todo esto fue sintomático de su forma de tratar al laicado y su incapacidad de dialogar con quienes lo criticaban.

Cuando todavía era arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla depositó toda su confianza en el Opus Dei, un movimiento económicamente poderoso e influyente, pero hermético y nada democrático, ayer vinculado a regímenes fascistas y hoy especialmente activo en el mundo de las finanzas, la política y el periodismo.

Consecuencias: los jóvenes de grupos parroquiales y las congregaciones (salvo los monaguillos) y, sobre todo, los “católicos corrientes” no organizados, suelen mantenerse al margen de las grandes concentraciones. Las organizaciones juveniles católicas que discrepan del Vaticano sufren castigos y penurias cuando los obispos locales, a instancias de Roma, les retienen las subvenciones. El papel cada vez mayor que desempeña, en muchas instituciones, el archiconservador y nada transparente Opus Dei ha creado un clima de incertidumbre y sospecha.

Contesta CCR:

Curioso que el Dr. Küng considere poderoso al Opus Dei (una asociación de unas 80,000 personas en todo el mundo) y sin embargo le parezca que 500,000 sacerdotes son una fuerza en contracción. Por otro lado los acusa de no ser democráticos… me parece que hay mas de una asociación en el mundo que no se rige por las normas de los cantones suizos y nadie pone el grito en el cielo. Quizas el Dr. Küng quisiera postularse para algun puesto electivo una vez que el Opus Dei se vuelva democrático… en fin. Gracias a Dios el Opus Dei vende mas libros que Küng, en cuanto a su asociación con el fascismo… esperamos las pruebas. Sería curioso que un Papa que sufriera tanto bajo Hitler, tuviera simpatías por un grupo eclesial supuestamente fascista. Y si la Iglesia no le pasa fondos a los disidentes, quizás esos disidentes pudieran probar algun otro modo de obtener fondos: trabajar, por ejemplo. Ahí tiene usted una gran idea.

Escribe el Dr. Küng:

Los pecados del pasado. En 2000, Juan Pablo II se impuso el deber de confesar públicamente las transgresiones históricas de la Iglesia, pero tal confesión casi no tuvo consecuencias prácticas. El recargado y grandilocuente reconocimiento de los pecados de la Iglesia, realizado en la basílica de San Pedro con la participación de varios cardenales, fue vago, generalizado y ambiguo. El Papa sólo pidió perdón por las transgresiones de “los hijos e hijas” de la Iglesia, pero no por los de “los Santos Padres”, los de la propia Iglesia y los de las jerarquías presentes en el acto.

Nunca habló de los tratos de la curia con la mafia. De hecho, contribuyó más a encubrir escándalos y conductas criminales que a destaparlos. El Vaticano también ha sido extremadamente lento a la hora de enjuiciar los escándalos por pedofilia que involucran a miembros del clero católico.

Consecuencia: la tibia confesión papal no tuvo repercusión, no produjo ningún acto, revocación o marcha atrás. Fueron sólo palabras.

Contesta CCR:

Yo estoy esperando las «palabras» de los luteranos, anglicanos y calvinistas que se cansaron de quemar contrarios en la hoguera. Ni hablemos de ciertas «pequeñeces» como la esclavitud promovida en los protestantes Estados Unidos del siglo XVIII y XIX o la eliminación de hebreos en Alemania por los luteranos «leales al Führer» El Dr. Küng no aclara lo que la Iglesia debiera hacer. Si la disculpa se pide en público entonces es rimbombante pero si se pide en privado supongo que se acusará a la Iglesia de andar con agachadas. El «famoso teólogo» ha caído en las acusaciones de corrillo. Incapaz de producir un cuerpo de ideas que defina su ética, pierde el tiempo con quejas que se deshacen al menor análisis. Es propio de los enemigos de la Iglesia el descalificar sin sugerir ninguna alternativa viable a los problemas que critican. Si la disculpa papal no tuvo suficiente eco (y no hay un solo medio en el cual no se haya comentado extensamente) entonces los libros que usted publica son igualmente desestimables ya que, comparando, han tenido un eco mucho menor.

Escribe el Dr. Küng:

A pesar de sus aspectos positivos, este pontificado ha sido una gran desilusión para la Iglesia Católica y, en última instancia, un desastre. Con sus contradicciones, el Papa polarizó profundamente a la Iglesia, la distanció de innumerables personas y la sumió en una crisis estructural que ahora, al cabo de un cuarto de siglo, revela carencias fatales en materia de desarrollo y una tremenda necesidad de reforma.

El resultado ha sido la pérdida absoluta, por parte de la Iglesia Católica, de la enorme credibilidad de que había gozado durante el papado de Juan XIII y tras el Concilio Vaticano II.

Si el próximo papa continúa la política de Juan Pablo II, no hará más que reforzar un formidable cúmulo de problemas y convertir la crisis estructural de la Iglesia Católica en una situación irremediable. El nuevo papa debe optar por un cambio de rumbo e inspirar a la Iglesia para que emprenda nuevos caminos, conforme al pensamiento de Juan XXIII y el impulso reformista surgido del Concilio Vaticano II.

Contesta CCR:

El Carpintero sigue haciendo ataúdes para sus perseguidores. Los millones que viajaron a Roma para despedir a Juan Pablo II, los millones que se reunen periódicamente en las jornadas para la juventud, el sensible aumento de vocaciones en las familias más ortodoxas de la fe y la persistente fidelidad de los pobres del mundo por la Iglesia, desmienten a gritos lo que Hans Küng masculla amargado desde las sombras.

Afuera ruge el viento y se alzan altas las olas pero en el fondo de la barca de Pedro duerme Jesús. Su sueño es la fe. La barca es la Iglesia. El mensaje es el mismo que siempre se ha repetido desde hace ya veinte siglos: no prevalecerán.

En cuanto a los consejos para el nuevo Papa… sólo puedo comentar que raro es el dia en que los líderes del mundo o simplemente los que son capaces y constructivos presten atención a un avinagrado que nunca ha servido para mucho.

 


Un apasionado lector que se identifica como Mad Max nos envió esta nota desde La NaciOnLine de Buenos Aires, Argentina, y comenta, al hacernos el envío (sic): “Atrévanse a publicar esto, catolicudos fascistas.” Hacemos disponible esta respuesta entonces a los lectores de Primera Luz, respondiendo al escrito tal como apareciera en el prestigioso diario argentino