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Jean M. Heimann

El San Andrés Bessette nació el 9 de agosto de 1845 cerca de Montreal, Canadá y fue bautizado como Alfred Bessette. Nació tan débil que fue inmediatamente bautizado por sus padres. Fue el octavo de doce hermanos. Su padre, que era leñador murió al ser aplastado por un árbol recién talado y su madre murió de tuberculosis.

Alfredo fue adoptado a la edad de doce años por un granjero que lo obligaba a pagar por su crianza. Trabajó como peón de campo, zapatero, panadero, herrero y falló en todas esas ocupaciones. Fue obrero en una fábrica durante la guerra civil. A la edad de veinticinco años solicitó la entrada en la Congregación de la Santa Cruz, pero fue rechazado por su mala salud. Con el apoyo del Obispo Bourget fue finalmente aceptado.

Alfredo entró en la Congregación de la Santa Cruz en 1870, tomando el nombre de Hermano Andrés. Le dieron el humilde puesto de portero en el Colegio de Nuestra Señora en Montreal, donde además hizo de sacristán, lavandero y mensajero. André era muy devoto de San José y pasaba mucho tiempo dedicado a la oración. Cerca de su ventana, mirando al Mont Real, tenía una estatuilla de San José por quien tenía santa devoción. “Llegará el día en que San José será honrado en Mont Real,” declaraba.

El hermano Andrés tenía un miniserio especial para los enfermos. Ungía a los enfermos que lo visitaban con el aceite de una lámpara que había en la capilla del colegio. La fama de sus dones curativos se extendió y cuando hubo una epidemia en un colegio cercano, Andréss se ofreció para ayudar. No hubo víctimas que lamentar pero comenzaron a llegar multitudes a su puerta para ser curados. Sus superiores estaban incómodos, la autoridades diocesanas sospechaban, los médicos los llamaban curandero… pero él siempre respondía “Yo no soy el que cura; es San José.” Al tiempo de su muerte recibía unas 80.000 cartas cada año todas provenientes de personas enfermas que le solicitaban oraciones y curación.

Por muchos años las autoridades de la orden habían tratado de comprar tierras en el Mont Real. El hermano Andrés y otros subieron al empinado monte y plantaron medallas de San José. Al poco tiempo los dueños cedieron y vendieron sus tierras. Andrés juntó dinero para construir una capilla y recibir visitantes en ella, escuchando sus problemas, orando, ungiéndolos con el óleo de San José y curando a muchos. La magnífica capilla es hoy una basílica, el Oratorio de San José, que está en uso hasta el día de hoy.

Andrés murió a los 90 años de edad, el seis de enero de 1937 y fue enterrado en el oratorio. Fue beatificado en 1982 por el Papa Juan Pablo II.

“La gente que sufre tiene algo que ofrecer a Dios. Es es un milagro diario cuando soportan su sufrimiento airosamente.”

Oración por la intercesión de San Andrés Bessette

Señor, Tú elegiste al Beato Hermano Andrés para extender la devoción de San José y para ministrar a todos los afligidos. Por su intercesión concédenos la gracia que te pedimos. Danos la gracia de imitar su piedad y su caridad de manera que con él podamos compartir la recompensa prometida a todos aquellos que cuidan de su prójimo a causa de su amor por Ti. Por Jesucristo, Nuestro Señor.

 

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