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Primera Luz

Una testigo nos envía un vínculo a la Watchtower Bible & Tract Society of Pennsylvania, Inc. y nos habla de su retorno a esa organización.

“Como lo vi interesado en temas religiosos me pareció bueno enviarle esa dirección. Conozco hace como 35 años la organización de testigos de Jehová y actualmente estoy tratando retomar el ritmo porque estuve trabajando mucho todos estos años y descuidando mi espiritualidad, y es hora de volver a lo que me completa y me siento muy identificada y estoy convencida que es el camino correcto a seguir. Encontré respuesta a todo y eso es muy importante.”

Respuesta:

Gracias por enviarme el vínculo a la página de la Watchtower Bible & Tract Society of Pennsylvania, Inc. Nací en una familia de Testigos de Jehová y ya en aquellos tiempos, cuando era un chico de 14 o 15 años me daba cuenta que algunas de las cosas que enseñaban entonces los testigos, simplemente no cuadraban mucho con el sentido común. En casa teníamos entonces la enciclopedia Barsa que mi madre había comprado y que vino con la Biblia de Straubinger. Fue justamente leyendo las notas de la Biblia de Straubinger que comencé a educarme en las cosas de la Biblia. Jovencito como era entonces, aun así, me daba cuenta que las explicaciones de Straubinger al pie de cada capítulo, tenían una integridad mucho mayor que las siempre cambiantes doctrinas de la atalaya.

Cuando crecí tuve la gran gracia de poder estudiar el cristianismo poco a poco, primero la historia, comenzado desde los tiempos antiguos de Abraham en adelante. Y luego la doctrina, a la que llegué muy bien por medio de un librito muy breve pero muy bien escrito llamado “Mero Cristianismo” del autor anglicano C.S. Lewis. Tanto Straubinger como C.S. Lewis conocieron las lenguas bíblicas muy bien. Lewis fue profesor adjunto de Oxford y luego catedrático en Cambridge, una persona muy modesta y de clarísimo pensamiento con una gran erudición y amor por la verdad. Murió en 1963 pero dejó una hermosa herencia de libros que ponen los grandes temas de la doctrina cristiana al alcance de todos. Sus escritos me animaron a aprender más y así fue que en Agosto 15 del 2001 fui bautizado en la Catedral Católica de Londres, a los 46 años de edad.

Hoy mantengo este sitio en la red en donde trato de ayudar a otros en el camino a la comprensión de la verdad de Cristo. Muchos ex-testigos de Jehová han abrazado la fe católica por este medio, gracia especial que Dios me ha concedido. Entre los casos más recomendados te puedo indicar el de José Luis Sansaloni y Tom Cabeen que fuera supervisor de planta de la Watchtower en New York y mi propia historia de conversión Encuentro en el Huerto. Puedes ver otras historias de conversiones al catolicismo en la página de Pródigos.

Dices que crees haber encontrado una respuesta a todo y te creo. El asunto es encontrar la verdad y la verdad no es una cosa, o un concepto sino una persona: Jesucristo, el Verbo Divino. El nos dice “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Estas tres cosas que Jesucristo nos declara se hacen evidentes en la Cruz. Recordarás que Poncio Pilato hizo poner sobre la cabeza del Crucificado un cartel en griego, hebreo y latín que decía “Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos” y también recordarás que los integrantes del Sanedrín pidieron a Pilato que cambiara el texto de ese cartel ¿por qué? porque en las iniciales se revelaba la identidad de Cristo que ellos querían negar. Ya que en hebreo las palabras son

Yeshua, Ha’nazarim, We’melek, Ha’yudahim

En latín Iesu Nazarenus Rex Iudaeorum, el abreviado INRI que ves en los crucifijos católicos). Esas cuatro letras YHWH conforman el Nombre Divino, el Tetragrámaton que los judíos no pronunciaban por considerarlo sacratísimo y solo era pronunciado por el Sumo Sacerdote, en el Santísimo del Templo. Si meditas sobre este asunto comprenderás que la Mano Divina movió a los romanos a revelar al pueblo la identidad del sacrificado: Dios mismo. Jesús, cuyo nombre significa Yahweh es Salvación, fue colgado en la Cruz como el Rey de Israel.

Esto era justo y necesario, pues la ofensa de Adán en el Edén fue una ofensa directa contra Dios y por lo tanto infinita. Aun en las leyes humanas, una falta de respeto ilegal es graduada: no es lo mismo ofender la persona de un ciudadano común, que la de un juez o la de un rey. Cuanto mayor el honor social de la persona, mayor la falta. Como la honra de Dios es infinita, y su Majestad y Soberanía también lo son, se requería una compensación igual para pagar la falta de nuestro padre Adán. Solo Dios mismo podía pagarla y en Su Amor, El lo hizo, viniendo a nosotros y ofreciéndose por nuestros pecados.

Así se cumplieron las palabras proféticas de Abraham: “En la montaña Yahweh proveerá” y fue en el Calvario que Yahweh nos dió al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, como lo anunció Juan el Bautista. Como ves, todo está de acuerdo desde el principio de los profetas hasta el último de ellos.

Te animo a que consideres el amor de Ese que murió también por tí y le des la oportunidad de enseñarte la doctrina verdadera que viene de la Biblia y de la Iglesia que recopiló y conservó la Biblia completa desde tiempos antiguos hasta nuestros días. Ninguna parte de la Sagrada Escritura revela que Dios iba a olvidar a su pueblo por veinte siglos para revelarse al final por medio de una corporación norteamericana que tiene que ajustar sus doctrinas todo el tiempo.

No sé si has sido bautizada católica, pero sea que sí o que no, te animo a que te acerques a un buen sacerdote preparado para aclararte la doctrina de la Iglesia, recibida de Cristo y transmitida sin cambios, por veinte siglos desde los apóstoles hasta hoy. Si en algo puedo ayudarte en la distancia, estoy a tu disposición. Dios te bendiga e ilumine y te lleve a toda la verdad. Recuerda las palabras de Jesús:

“He venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”

Que El sea para tí el camino, la verdad y la vida.

 

 

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