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Ignacio de Argenzola

“La fe no surge de estar en contra de algo sino de estar dispuesto a favor de algo. La Iglesia Católica no está fundada sobre una negación , sino sobre el más positivo de los conceptos: la creencia en el Todopoderoso y sus divinas leyes.” — Louis Budenz

Una breve biografía

Nació el 17 de julio de 1891 en Indianápolis, Indiana, EE.UU. Fue criado católico pero dejó la Iglesia para casarse con una divorciada. El matrimonio no duró mucho. Años más tarde se unió al Partido Comunista Americano y trabajó como editor a cargo del diario comunista “The Daily Worker”. Regresó a la Iglesia un 10 de octubre de 1945. Su segunda esposa fue recibida en la Iglesia junto con él y con los hijos del matrimonio. Prosiguió su vida como autor y periodista, publicando varios libros sobre comunismo y catolicismo. Falleció en 1972.

Poco se sabe de la primera esposa de Louis Budenz excepto que era divorciada y que el matrimonio con ella causó su separación de la Iglesia Católica. Boudenz tenía una serie de “buenos motivos” para dejar la Iglesia pero en su corazón sabía que su problema eran las exigencias de la moral católica. “Sólo deseaba desafiar la moral de la Iglesia,” recordaría más tarde con tristeza.

El matrimonio no perduró y cuando llegó el tiempo de casarse otra vez (con Margaret Rodgers) ya no tenía ningún interés en regresar al catolicismo. “Estaba en un estado de apatía espiritual” diría Budenz años después.

Margaret se desempeñaba como trabajadora social. Había crecido en la Iglesia Unitarianista pero se consideraba atea. Los hijos del matrimonio fueron criados sin ninguna creencia religiosa.

Cuando visitaban a los padres de Boudenz en Indianápolis nunca se hablaba de religión. Sin embargo sus padres rezaban en Rosario por las tardes y el regreso de Louis a la Iglesia estaba siempre presente en sus intenciones.

En 1935 Budenz se afilió al Partido Comunista en Nueva York. Consiguió un empleo en el periódico The Daily Worker y escaló posiciones hasta llegar a ser editor jefe. Fue también miembro del comité nacional del Partido Comunista Americano.

En 1936 publicó su primer ataque contra Monseñor Fulton Sheen, que era un crítico frecuente del comunismo. Al poco de tiempo de publicarlo, recibió un manuscrito de Fulton Sheen titulado “El comunismo le contesta a un comunista” donde Sheen respondía al desafío de Budenz de “probar sus acusaciones.”

El manuscrito estaba muy bien redactado con pruebas al fuste. “Si el comunismo es el amigo del pueblo, ¿por qué existen tantas leyes represivas en la Unión Soviética?” preguntaba Sheen, citando páginas enteras de ejemplos. “Cuanto más escucho acerca del comunismo tanto más me convenzo que sus propagandistas no tienen idea de como funciona en la realidad y eso lo incluye a Ud. señor Budenz.”

Budenz trató de contestarle pero le sobrevino una gripe fuerte que se lo impidió. Al regresar al trabajo encontró una nota del Arzobispo Sheen informándole que aquel manuscrito había sido publicado por Ediciones Paulinas y sugiriéndole encontrarse para charlar del asunto.

Se encontraron al poco tiempo en un restaurante y Fulton Sheen tuvo que escuchar a Budenz lanzarse a una encendida defensa del comunismo. No queriendo simplemente contradecirlo, Monseñor Sheen hizo algo que sorprendió a Budenz por completo. Adoptando un tono íntimo le dijo: “¿Por qué no hablamos de la Santísima Virgen María?” Budenz no esperaba el efecto que esas sencillas palabras tendrían en su alma. “De inmediato me di cuenta del sinsentido y la pecaminosidad de la vida que llevaba” recordaría mas tarde.

Quedaron de acuerdo en encontrarse otra vez pero pasaron casi nueve años antes de que ocurriera. Budenz continuó ascendiendo en el Partido Comunista y eventualmente llegó a ser director de la casa editorial comunista Freedom Press.

La conversión de una familia

El encuentro con Fulton Sheen siempre rondaba sus pensamientos y de golpe en 1943 comenzó a considerar el regreso a la Iglesia Católica. En 1944 comenzó a oír la Santa Misa, sentado en

la fila del fondo… para Navidades su esposa Margaret fue a Misa con él y sintió la presencia de Dios de una forma que nunca había experimentado antes. “Quiero ser católica” le confesó a su marido. El le avisó que para convertirse debía abandonar completamente el Partido Comunista.

Tomó un tiempo hasta que juntaron el valor para actuar. En Septiembre de 1945 se encontraron con Monseñor Sheen quien estuvo de acuerdo en enseñarles la fe católica. Fueron recibidos en la Iglesia el 10 de octubre de 1945 en la catedral de San Patricio en Nueva York, bautizándose Margaret junto con sus hijos. Al día siguiente su matrimonio fue validado.

Budenz difundió el siguiente comunicado a la prensa en esa ocasión: “Con profunda alegría deseo anunciar que por la gracia de Dios he regresado a la fe de mis padres, la Iglesia Católica. Mi esposa y compañera en cada paso de mi viaje espiritual, así como mis tres hijas, se han convertido en Católicas junto conmigo. El comunismo y el catolicismo son irreconciliables. El comunismo, según lo he confirmado, busca someter el espíritu humano a una tiranía y por eso está en un conflicto eterno con la religión y la verdadera libertad.”

 


Louis Francis Budenz This is my story (Publ. McGraw Hill Book Co. New York, 1947)

Lorene H. Duquin A Century of Catholic Converts (Publ. OSV Press, 2003)