los-prodigos-de-maria

Janice T. Connell

¿Quienes son los hijos de Dios? Son aquellos que aun no han gustado la dulzura de la presencia divina en sus vidas. Ayúdales por favor , así como yo te he ayudado. Muéstrales el amor de Dios en su vida por medio de elegir bien. Dales esperanza. Háblales de la misericordia de Dios. Cuéntales del profundísimo e inmenso amor de Dios por todos Sus hijos. Nadie es excluído de Su amor. La presencia del Santísimo Sacramento en la tierra es una gran bendición, un tesoro eterno. Las almas de aquellos que vienen a la presencia del Santísimo Sacramento son enriquecidas con gracia divina. Pronto el mundo entero arderá con la presencia del Santísimo Sacramento. Pronto todos los pueblos serán lavados en la divina gracia del Santísimo Sacramento. Entonces la palabra de Jesús vivirá en los corazones de los hijos de Dios. Aquellos que conocen a Dios se darán cuenta de la tontedad de las decisiones del hombre que no toma en cuenta la divina gracia. Vive en quietud. Mi Hijo viene cuando menos lo imagines ¿Estarás esperándolo? Los que estan ocupados con las cosas y las ideas del mundo se perderán Su visita. Lloran y se lamentan pero no Lo encuentran. Llámalo día y noche. Búscalo en todas partes, en cada circunstancia de tu vida. Los que Le buscan, Lo encuentran. El desea ser hallado.

Y su Madre dijo a los sirvientes, “Haced todo lo que El os diga.” —Juan 2:5

María nos muestra a Dios. Para encontrar paz y propósito en estos tiempos tenemos que ser capaces de ver a Dios, de conocer a Dios, de ser uno con Dios. Antes de su segunda venida y tal como lo hizo en el primer siglo, Cristo envía primero a María para abrir nuestros ojos, nuestros oídos y nuestros corazones. Jesús proclama en el Sermón del Monte: Bienaventurados los de corazón puro porque ellos verán a Dios. María tiene una sola misión y es llevarnos a la presencia de Dios.

Los cambios culturales, sociales, políticos, económicos y espirituales de los últimos ciento cincuenta años demandan la iluminación femenina para el tercer milenio. María tiene las respuestas a todas las preguntas universales que nos conciernen a cada uno de nosotros. María, nuestro valiosísimo legado espiritual femenino es un ícono cultural de santidad y entereza que no conoce fronteras. Ella es el signo viviente de la presencia de Dios entre nosotros. María nos muestra como ser felices, como descubrir lo que Dios quiere que hagamos con nuestras vidas.

La tecnología es hoy el lenguaje de la vida. Somos mucho más de lo que pueden ver los ojos. Eso le aplica también al planeta que habitamos y al cosmos que nos rodea. Aunque el cambio nunca es fácil para nadie, el rápido crecimiento de las avenidas de información nos muestra que estamos muy interconectados no solamente en forma tecnológica sino también en forma emocional, psicológica, material y espiritual.

Este es mi segundo libro sobre María[1] Durante la fase de investigación que precedió a su publicación he descubierto algunas cosas asombrosas y he participado en algunos eventos con personas de todo tipo, de diferente filiación política, social, económica, nacional, educativa o religiosa. La investigación es un proceso que es continuo y progresivo. Mi trabajo continúa descubriendo nuevas dimensiones del papel de María en la Historia y en nuestro mundo moderno.

María es la celebración misma de la cultura humana inmersa en la realidad de la fe. María revela los valores espirituales que nos dan esperanza. Hombres ymujeres por todo el mundo encuentran en María los mas excelsos elementos que los motivan a abrazar a toda la raza humana como nacidos de un sólo Dios verdadero.

Se nos presenta un desafío para conocer y aprehender las misteriosas sendas del Dios Todopoderoso que creó el Universo y luego envió a su Hijo Jesucristo a la tierra para redimir a la humanidad por medio de hacerse hombre y nacer de una mujer, María, Su Madre. El papel especial que María ocupa en la vida y misión de Jesús ha sido el objeto de la mayor parte del trabajo de mi vida. En libros anteriores he cronificado los eventos que tocan a María. Puede que sea útil relatar algunos de esos eventos como telón de fondo y fundamento de este libro acerca de María Reina de los Angeles.

La Reina de los Angeles no pertenece solamente a cierto grupo de creyentes judeo-cristianos sino a todo el pueblo de Dios. Este hecho se manifestó especialmente años atrás en forma muy dramática durante la gira que hacía entonces para promover las ventas mi libro Encuentro con María. Al llegar a una de esas grandes librerías en un centro de compras en Texas, noté que en el parqueo había una cantidad inusual de camionetas con portarrifles en la parte de atrás de sus cabinas. Al entrar pude ver que había algo mas de cincuenta hombres vestidos de pantalones vaqueros, camisa a cuadros y botas. Eran hombres curtidos y su edad oscilaba entre los treinta y y cincuenta años. Me sorprendió tanto lo robustos que eran como la cantidad de ellos que se había congregado sin traer con ellos a sus esposas o hijos.

Alguien me informó que ninguno de los hombres referidos era católico, tampoco lo era el resto de los asistentes. Ninguno de ellos había jamás oído de las apariciones de María en Akita, o Venezuela, o Ruanda, o Argentina. Mi primera impresión fue que estaba en el lugar equivocado.

Uno de los hombres se paró y contó una historia extraordinaria. Explicó que todo el grupo se componía de protestantes y que durante la tarde, María, la Madre de Jesús se le había aparecido. No podía sonar más sincero cuando dijo:

-Le dije a la visión que se fuera en el nombre de Jesucristo my Señor y Salvador y ella me respondió sonriendo-

-Mi Hijo, que es Dios, me ha enviado para que de veras llegues a conocerlo. Soy la Reina de los Angeles y estoy juntando el rebaño de mi Hijo-

-Me dió mucho miedo y le dije de nuevo que se fuera. Nunca podré llamarte Madre de Dios-

En este punto lo interrumpí para preguntarle si la visión se fue al hablarle así. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sus rudas manos se unieron inconscientemente como en una plegaria. Inclinando la cabeza dijo:

-La Hermosa Dama del Cielo me dijo:-

-No importa como me llames. Ama a mi Hijo, sirve a mi Hijo y sé como mi Hijo-

Le pregunté entonces por qué había venido a la librería esa noche. Respondió:

-La Hermosa Dama del Cielo me dijo que viniera y que trajera a mis hombres conmigo…-

Muchos y hermosos dones del amoroso corazón de Dios fluyeron entre ese grupo aquella tarde. Cuando mencioné la historia de la aparición de María a Santa Bernardette Soubirous en Lourdes uno de los hombres saltó de su asiento y me preguntó desafiante:

-Señora ¿me puede decir dónde en la Biblia se habla de María como la Inmaculada Concepción?-

Luego de un rápido ruego al Espíritu Santo me escuché decir:

-Mire en Lucas 1:28 al 29-

El hombre sacó rápidamente un Nuevo Testamento del bolsillo frontal de sus vaqueros y leyó:

-Ave María, llena eres de gracia-

Algo le pasó a él y a todos nosotros cuando leyó esas palabras.

-Llena de gracia- repitió lentamente -Llena de gracia, no con un poquito de gracia como nosotros sino llena de gracia!- dijo casi susurrando.

—Extraído de Reina de los Angeles – Las repuestas de María a preguntas universales, de Janice T. Connell

El tiempo pareció detenerse y no nos dimos cuenta de la hora hasta que el gerente nos informó que iba a cerrar el local. La velada se nos pasó como un abrir y cerrar de ojos.

Pueda ser que al leer esto la Reina de los Angeles sea mejor conocida y amada por todo el mundo. Es mi plegaria que ella lleve a su Hijo tus plegarias y ruegos generosamente y que sean prontamente concedidas.


[1] Extraído de Queen of Angels – Mary’s Answers to Universal Questions por Janice T. Connell publ. 1999, Jeremy Tarcher-Putnam Books