la-conversion-de-malcolm-muggeridge

James Tornqvist

Fue un maestro de la prosa inglesa como lo fueran Lewis y Chesterton. Fue recibido en la Iglesia católica en 1982 a la edad de 79 años. Trabajó como periodista y anfitrión de programas de televisión y ha escrito muchos libros tan populares como aclamados por la crítica especializada, entre ellos Jesus Rediscovered (Jesús Redescubierto 1969), Something Beautiful For God (Algo hermoso para Dios 1971) –donde virtualmente presentó a la Madre Teresa a Occidente – Jesus: The Man Who Lives (Jesús, el hombre que vive, 1975), y Confessions of a 20th Century Pilgrim (Confesiones de un peregrino del siglo XX, 1988).

Poseía uno de los más atrevidos ingenios satíricos que cualquier escritor del siglo XX haya tenido. Muggeridge es bien conocido por sus observaciones sobre el disparate y la tontedad de la búsqueda del hombre moderno que quiere hallar satisfacción en una vida alejada de Dios y de las profundidades de la verdad natural. William F. Buckley lo ha descrito (antes de su conversión) como “posiblemente el mas elocuente apóstol laico de la fe cristiana en el mundo de habla inglesa”, y “un periodista sin igual”. El Washington Post comentó sobre su autobiografía; Chronicles of Wasted Time, (Crónicas del Tiempo Perdido, 1973), “una de las mas hermosas y entretenidas memorias escritas en nuestro tiempo” El eminente autor evangélico anglicano John Stott se refirió a él como el “verdadero profeta del siglo XX” una voz clamando en el desierto” en Muggeridge, Christ, and the Media (Muggeridge, Cristo y los medios, Hodder & Stoughton, Londres, 1977, 121-122.).

Me resulta fascinante todo lo que ha escrito Malcolm Muggeridge. Despues de leer a varios de sus biógrafos incluyo aquí unas cuantas frases que indican como cambió su actitud para con la Iglesia a través de los años. Si la historia de Inglaterra es un largo crepúsculo como dicen algunos, entonces la historia de la conversión de Malcolm Muggeridge es una prolongada aurora. Esto lo cito de la obra de Ian Hunter Malcolm Muggeridge: A Life. (Malcolm Muggeridge, una vida, Hamish Hamilton, Londres, 1980, 219)

1925 – “Quiero que Dios toque una melodía como si yo fuera el instrumento musical pero el problema es que El toca pero yo estoy desafinado.” [1]

1958 – “El cristianismo es para mí como un amor irresuelto. Es infinitamente deseado e infinitamente inalcanzable. Siempre lo observo con una dolorosa nostalgia.” [2]

1966 – “Soy un maníaco religioso sin una religión” [3].

“No creo en la resurrección de Cristo no creo que fuera el Hijo de Dios en el sentido que lo declaran los cristianos.” [4]

“Estoy encantado por esa religión en la que no puedo creer.” [5]

Entre 1966 y 1969 Malcolm Muggeridge llegó a ser cristiano pero no en la típica manera de los “nacidos de nuevo”.

1969 – “Mis amigos evangélicos se desilusionan cuando no puedo confirmarles que haya tenido una experiencia como la de Pablo en el camino a Damasco como si fuera una persona hoy y otra persona distinta mañana. Me gustaría complacerlos pero no puedo.” [6]

A Ian Hunter, su propio biógrafo le fallaron los astros cuando dijo en 1980, dos años antes de que Muggeridge se “papificara”, como él dice: “Dada su actitud hacia la Iglesia y el clero, me resulta entretenido leer en los medios que Malcolm Muggeridge ha entrado, está entrando o está por entrar en esta o aquella iglesia. Pareciera que la Iglesia Católica es la que más frecuentemente se favorece con estas predicciones y rumores. En el improbable caso de que decidiera hacerlo lo más probable es que las olas lo arrojen en Roma. De todos modos el Concilio Vaticano II debe haber extinguido cualquier inclinación en ese sentido. Muggeridge tiene un temperamento independentista, es un librepensador que no puede comprometerse con una institución o denominación.” [7]

Muggeridge miró siempre en menos al liberalismo protestante (especialmente a los anglicanos) pero tuvo sentimientos encontrados en lo que toca a a la Iglesia Católica por muchos años.

“¡Qué tonto y qué característico de estos tiempos es pensar que la verdad se puede hallar retrocediendo al Sermón del Monte sin contar para nada con la Iglesia y su historia como si fuera solamente algo adosado como un parásito.” [8]

“Admiro muchas cosas de la Iglesia Católica–su supervivencia, la simpleza de su propuesta, su auténtico internacionalismo, la dura batalla que viene librando con el siglo XX y por sobre todo, que a pesar de sus villanías y trampeos se las ha arreglado para mantener la lealtad de los pobres” las iglesias protestantes, en cambio, hace ya largo tiempo que son como la OTAN, inmensos cuarteles generales sin un ejército.” [9]

“Me atren los católicos en cierta manera, pero por otro lado hay muchas cosas que son bastante repelentes.” [10]

“Sé que la Madre Teresa no puede entender mis indecisiones y dudas que hacen que sea imposible para mí ver a la Iglesia como a una institución con una jerarquía de mortales y un sacerdocio que puede acertar o errar, sostener o derribar. Porque ella escribe–“Lo que sucede en la superficie de la Iglesia de hoy ya va a pasar”.

“Lo que es más difícil de resumir es el deseo que uno siente de pertencer a la Iglesia, la buena envidia que siento por aquellos a quienes la campana llama a la Misa… ¡qué gozo se debe sentir en ser uno de ellos! … ¿Por qué no, entonces? Porque en mi caso sería algo fraudulento… por más que desee que fuera de otra manera, la campana no suena por mí … La Iglesia, después de todo, es una institución con una historia definida; un pasado y un futuro. Ordenó cruzadas, estableció una Inquisición, tuvo papas escandalosos y ha engendrado monstruosas iniquidades… Hoy la Iglesia ha decidido reformarse justo cuando la reforma previa (la de Lutero) está quedándose sin aliento… Si alguna vez se aclara esto para mí y concluyo que puedo entrar en la Iglesia con toda honestidad y sinceridad, entonces debería apurarme a hacerlo y con mayor entusiasmo y alegría porque eso le daría una gran alegría a la Madre Teresa [de Calcuta] … es probable que, de todos modos, a un futuro miembro tan problemático y descontento como yo le sea negado el ingreso.” [11]

“La única Iglesia que a la que me uniría es la Católica Romana, por la cual tengo una especie de loquísimo amor. Sin embargo creo que yo sería una fea molestia como miembro de la Iglesia … ¡creo que no quisiera unirme a ninguna Iglesia que se rebajara a aceptar a un individuo como yo!” [12]

Si llegara a ser Papa debería meditar sobre la confusión, complicaciones y locuras que siguieron al Concilio Vaticano II del Papa Juan XXIII y sobre esta asombrosa decisión de promover una “segunda reforma”. Mi primera decisión sería volver a publicar Humanae Vitae reforzando su mensaje esencial, que todo tipo de anticoncepción es contraria a la vida cristiana… El divorcio entre el eroticismo y su propósito (la procreación) y su condición, que es el amor duradero; ha traído como consecuencia crecientemente desastroso para el matrimonio y la familia.” [13]

“Tengo una visión bastante pesismista de la Iglesia Católica, a pesar del brillante Papa que vosotros tenéis ahora … Lo que en ella me causa admiración son las mismísimas cosas que ella parece estar abandonando … no puedo entrar en la Iglesia y tendré que encontrarme con mi Creador sin haber entrado. Probablemente tendré un viaje horrible a través del Purgatorio por esa causa pero realmente no puedo evitarlo.” [14]

“La razón por la que tardé tanto tiempo en hacerme católico fue mi desilusión con algunos de los elementos humanos que vi en la Iglesia. A pesar de lo escrito por la Madre Teresa (en la carta que cito) me quedé en la puerta por un buen número de años hasta que finalmente pude decidirme”.

– “Usted es como Nicodemo… ‘a menos que seas como uno de estos niñitos’…” Estoy segura que entendería todo en una forma hermosa si tan solo pudiera volver a ser como un niño pequeño en las manos de Dios… la pequeña dificultad es que usted piensa que la Iglesia es finita, limitada. Triunfe sobre lo limitado con lo infinito…”

“Como dijo Hillaire Belloc con mucha verdad, la Iglesia debe estar en manos de Dios porque, viendo la clase de gente que la dirige, es imposible que haya continuado existiendo sin algún tipo de ayuda celestial. Por otro lado tampoco me sentía capaz de tomar a la Iglesia completamente en serio… o la validez o permanencia de cualquier forma de autoridad humana”.

“Hay algún otro proceso en marcha en mi interior, algo que tiene que ver con la fe que es mucho más importante y más poderoso. No puedo explicar mi conversión intelectualmente de la misma manera que no puedo explicar como es que uno se puede enamorar de otra persona y casarse. Es algo muy similar…”

“Fue la firmeza de la posición católica en contra de la anticoncepción y contra el aborto lo que finalmente me hizo decidirme a ser católico… La posición de la Iglesia es absolutamente correcta. Es para su honra eterna que se ha opuesto a la anticoncepción aun cuando su posición no fuera tomada en cuenta por el mundo. Creo que con el pasar de la historia la gente reconocerá que fue un gallardo esfuerzo para prevenir el desastre moral… He encontrado un lugar de descanso en la Iglesia Católica… el Padre Bidone, un clérigo italiano, y la Madre Teresa han sido las mayores influencias en mi decisión final.” [15]

En Noviembre 27 de 1982, Malcolm Muggeridge y su esposa Kitty fueron recibidos en la Iglesia Católica. El viaje se completaba:

“Nuestra entrada en la Iglesia está arreglada, lo cual me da al mismo tiempo un gran entusiasmo y una gran paz. Para citarme a mí mismo: “una sensación de vuelta al hogar, de recuperar todo lo que interrumpió una vida perdida, de responder a una campana que sonó para mí por largo tiempo, de sentarme a un lugar en la mesa que por tanto tiempo había estado vacante”. [16]


[1] W F. Buckley and Malcolm Muggeridge on Faith and Religious Institutions. National Committee of Catholic Laymen, New York, 1981, pp. 3, 27.

[2] Ibid., p. 220.

[3] The Daily Telegraph, Enero 28, 1966.

[4] Hunter, Ibid., p. 225.

[5] British Weekly, Septiembre 16, 1965.

[6] William F. Buckley and Malcolm Muggeridge on Faith and Religious Institutions, National Committee of Catholic Laymen, New York, 1981, p. 4.

[7] Hunter, Ibid., pp. 232-233.

[8] Ibid., 233 / Diario of Noviembre 16, 1934.

[9] The Observer, Diciembre 15, 1968.

[10] Muggeridge, Malcolm, Jesus Rediscovered, Fontana Books, Bungay, Suffolk, 1969, pp.199-200.

[11] Muggeridge, Malcolm, Something Beautiful For God, Harper & Row, New York, 1971, pp. 53-56,58.

[12] Murchison, William, The Cheery Doomsayer: An Interview With Malcolm Muggeridge, National Review, Septiembre 16, 1977, pp. 1050.

[13] Muggeridge, Malcolm, If I Were Pope…”, National Review, Junio 9, 1978, p. 706.

[14] Buckley & Muggeridge, Ibid., pp.28-31.

[15] Confessions of a 20th-Century Pilgrim, Malcolm Muggeridge, San Francisco: Harper & Row, 1988, pp. 138-141,134-135.

[16] Ibid., p. 13.

Bibliografía

1969 – Jesus Rediscovered

1971 – Something Beautiful For God

1973 – Chronicles of Wasted Time

1975 – Jesus: The Man Who Lives

1977 – Christ and the Media

1980 – The End of Christendom

1983 – A Third Testament

1987 – My Life in Pictures

1988 – Confessions of a 20th Century Pilgrim

1985 – Vintage Muggeridge, Geoffrey Barlow, editor

1980 – Malcolm Muggeridge: A Life, Ian Hunter

Anuncios