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Robert Moynihan

En forma dramática, después de una larga espera, Benedicto XVI ha firmado el decreto que declara venerable al Papa Pío XII, quien guió a la Iglesia durante la II Guerra Mundial y que ha sido acusado repetidas veces por muchos grupos judíos y católicos progresistas de no hacer lo suficiente para ayudar a los judíos durante la persecución del régimen nazi . Ser declarado venerable es el primer paso en el camino a la elevación a los altares como santo en la Iglesia Católica.

En el mismo decreto, Benedicto XVI ha declarado venerable a Juan Pablo II, conocido por su amistad con el pueblo judío y sus espectaculares visitas a la sinagoga de Roma en 1986 y al Muro de los Lamentos en Jerusalem en año 2000.

El decreto papal, publicado hoy en conexión con el 40mo aniversario de la fundación de la Congregación para la Causa de los Santos, reconoce las virtudes heroicas de ambos papas, preparando así el camino para su beatificación y canonización, que puede suceder cuando sean aprobados dos milagros atribuídos a su intercesión.

También fue aprobado el martirio del sacerdote polaco Padre Popielusko y un milagro atribuído a la australiana Mary McKillop.

Pío XII, el papa que guió a la Iglesia durante la II Guerra Mundial, fue papa desde 1939 a 1958, y Juan Pablo II desde 1978 al 2005. Ambos deben ser llamados «venerables» es decir, dignos de ser venerados porque Benedicto XVI ha confirmado que sus vidas dieron muestra de «virtudes heroicas» y son héroes en razón de sus destacables virtudes.

Esto es particularmente dramático en lo que respecta a Pío XII, porque ha sido acusado –no solamente de no ser un héroe — sino también de haber sido un malvado y de haber sido «El Papa de Hitler» como lo llama el libro publicado con ese título por el autor británico John Cornwell, quien luego se retractó profusamente de todo lo escrito.

Los ataques a Pío XII parecen haber provocado una pausa en la consideración del asunto por Benedicto XVI. No porque los creyera verdaderos sino porque sabe bien que muchos los consideran verdaderos y podrían haber sido escandalizados por la medida papal sin antes clarificar que los cargos hechos contra Pío XII son falsos. Esto explica por qué la documentación declarando venerable a Pío XII y presentada al Papa hace dos años, no fue firmada hasta hoy.

Muchos vaticanistas han notado que Benedicto estaba tomándose su tiempo antes de firmar el decreto. Miembros superiores de la curia me han confiado que el Papa estaba esperando a que los grupos judíos y progresistas reconocieran ellos mismos que los cargos de antisemitismo en contra de Pío XII carecían de fundamente. Yeso es lo que ha ocurrido.

En el curso de algunos años, en gran medida debido a la dedicación de académicos judíos y católicos y activistas como Sor Margherita Marchione, una religiosa católica americana, y Gary Krupp, hombre de negocios judío, también americano, que han hecho surgir evidencia clara de que Pío XII trabajó heroicamente «entre bambalinas» para salvar casi un millón de judíos de la deportación a los campos de concentración nazis. Toda esa evidencia ha sido publicada. Mucha de esa evidencia está en las páginas de Inside the Vatican, revista en la que participo.

De hecho, esta evidencia sugiere que Pío XII hizo más para ayudar a las víctimas de la persecución que ninguna otra persona en Europa durante los años de la guerra, lo cual hace que toda esa difamación en su contra sea mucho más injusta.

Debido al creciente número de académicos que han llegado a la conclusión de que los cargos contra Pío XII eran calumniosos, la opinión de la comunidad judía ha ido cambiando de negativa a una mucho más positiva.

Krupp me envió un e-mail esta mañana:»He recibido una llamada de Roma que me informa que el Santo Padre ha proclamado a venerable a Pío XII. Felicitaciones a todos vosotros por el duro trabajo de tantos años para rectificar un equívoco terrible perpetrado por los historiadores revisionistas.»

Para juzgar la santidad. La Congregación para la Causa de los Santos ha publicado hoy una serie de decretos en los que el Pontífice Romano reconoce cinco milagros atribuídos a varias personas — incluída la Venerable Mary McKillop, de Australia– reconociendo además las virtudes heroicas de una decena de otras personas, entre ellas, dos pontífices. Estos decretos abren la senda para su beatificación, tan pronto como se haya reconocido un milagro atribuído a ellos. Otro decreto reconoce el martirio del sacerdote polaco Padre Jerzy Popieluszko, asesinado por la policía comunista en 1984.

Benedicto XVI se reunió con todos los miembros de la Congregación para la Causa de los Santos para la celebración del 40mo aniversario de ese dicasterio.

En su discurso, el Pontífice pasó a citar las varias etapas que llevan a la canonización de un candidato, diciendo: «En primera instancia, el pueblo de Dios está invitado a ver a estos hermanos quienes, luego de un cuidadoso discernimiento, son propuestos como modelos de la vida cristiana; se urge el culto de veneración e invocación confinándolo a las iglesias de la localidad o a órdenes religiosas; finalmente, estamos llamados a regocijarnos con toda la comunidad de creyentes en la certeza que, gracias a la solemne proclamación papal, un hijo o una hija de la Iglesia ha alcanzado la gloria de Dios, donde participa en la perpetua intercesión de Cristo en favor de sus hermanos (cf. Hebreos 7, 25).»

En mis próximos reportes daré cuenta de lo que implica esta decisión en lo que toca a las relaciones entre católicos y judíos. Cinco de los decretos del 19 de diciembre testifican la autenticidad de los milagros atribuídos a candidatos que ya han sido beatificados y que ahora llenan los requisitos para su canonización. Ellos son:

B. Stanislaus Soltys (Kazimierczyk) (1433-89), cuyo culto litúrgico fue formalmente reconocido por Juan Pablo II en 1993.

Bl. André Bessette (1845-1937), a Canadian renowned for his devotion to St. Joseph who developed a reputation as a miracle worker in his lifetime.

B. Mary MacKillop (1842-1909), fundadora de las Hermanas de San José del Sagrado Corazón quien, al ser canonizada, será la primera santa australiana.

B. Giulia Salzano (1846-1929), fundadora de la Congregación de las Hermanas Catequistas del Inmaculado Corazón.

B. Camilla Battista da Varano (1458-1524), una hermana de la Pobres Clarisas.

La congregación también aprobó los milagros de cinco otros candidatos como el padre Popieluszko, que ahora esperan su canonización:

Padre José Tous y Soler (1811-71), Franciscano Capuchino.

Padre Leopoldo de Alpandeire (1866-1956), Franciscano Capuchino.

Manuel Lozano Garrido (1920-71), laico español.

Teresa Manganiello (1849-76), de la Tercera Orden Franciscana .

Chiara Badano (1971-90), laica italiana del Movimiento Focolar.

Además, la congregacióm declaró heroicas las virtudes del Beato Giacomo Illirico da Bitetto, Franciscano y de otros nueve que ahora califican para el título de venerables «Venerable» y pueden ser beatificados con la aprobación de un milagro:

Papa Pío XII, Eugenio Pacelli, 1876-1958.

Papa Juan Pablo II, Karol Wojtyla, 1920-2005.

Padre Louis Brisson, 1817-1908, Fundador de las Oblatas de San Francisco de Sales.

Padre Giuseppe Quadrio (1921-63), Salesiano.

Sor Mary Ward (1545-1615), inglesa, que fundó el Instituto de la Bendita Virgen María (Hermanas de Loreto).

Sor Antonia Maria Verna (1773-1838), Fundadora de las Hermanas de la Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea.

Sor Francesca Farolfi, Maria Chiara Serafina de Gesú (1853-1917), fundadora de las Misioneras Franciscanas Claretianas del Santísimo Sacramento.

Sor Enrichetta Alfieri (1891-1951).

Giunio Tinarelli (1912-56), laico italiano de los Trabajadores Silenciosos de la Cruz.