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Primera Luz

Si has llegado hasta esta página, estimado lector, es porque quizás buscabas la antigua versión del webzine Primera Luz que abrió sus puertas el 10 de octubre de 2004. Hace algunos meses el sitio, que estaba apenas activo, sufrió un ataque debido mayormente a la antigüedad y consecuente debilidad de la plataforma informática que lo contenía.  Gracias a Dios no se ha perdido nada del contenido original. Mover diez años de producción a un nuevo programa de gerencia de información no es tarea fácil ni poco costosa. Pero finalmente existen los medios para que nuestra publicación pueda volver a la palestra.

El primer número de esta nueva era de Primera Luz inaugurará el volumen 2017 coincidiendo con año del centésimo aniversario de las apariciones de Fátima que ocurrieron entre mayo y octubre de 1917 cuando el mundo en que vivimos entraba de lleno en esa apoteosis del Modernismo que ahora exhala sus últimos vapores mortales. La terrible desolación que contemplamos en todos los niveles de la sociedad global corre paralela a la disminución del impulso evangelizador de la que una vez fuera llamada «la Cristiandad» y que ahora ni siquiera corresponde a lo que una vez llamamos «Occidente».

Somos muchos los que creemos que, reanimando la evangelización de los pueblos del orbe, se rescatará no sólo a la Iglesia sino también al mundo entero. La tecnología nos presenta con la oportunidad de alcanzar a millones en apenas unos segundos ¿Qué hubieran hecho los misioneros de los siglos pasados si hubieran dispuesto de éstos medios? Eso nunca lo sabremos pero sí sabemos lo que podemos hacer nosotros.

Para reanimar el espíritu evangelizador debemos usar estas nuevas herramientas de comunicación hasta el límite y al hacerlo, no podemos dejar de lado la excelencia del mensaje que tenemos la gracia y el honor de portar. El objetivo es tan claro como lo fue cuando Nuestro Señor nos dijo: «Todo poder he recibido en el Cielo y en la Tierra. Id pues y haced discípulos de entre todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a cumplir todo lo que yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta el fin del mundo.» (Mateo 28: 18-20)

Así continúa nuestra misión hasta que la siega concluya.


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