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Carlos Caso-Rosendi

No hace mucho tiempo tropecé con una nota de Daniel Sapia titulada 20 mitos católicos sobre el Cristianismo Evangélico. Las mayúsculas son del autor , no mías. Este título produce la impresión de que el artículo es un análisis sistemático de errores católicos. Imaginen mi sorpresa cuando al leerlo cuidadosamente, el escrito resultó ser otro fárrago desordenado, lleno de falacias e inexactitudes como a las que ya nos tiene acostumbrados su autor. Este tipo de notas anticatólicas tienen un público propio, listo a creer en un periquete lo que sea que se diga contra la Iglesia Católica y Daniel Sapia es el apóstol de ellos y de su triste evangelio de resentimiento e ignorancia.

Daniel Sapia no conoce la Iglesia que tanto critica

No creo que en eso haya mala fe, sino mas bien una especie de tozudez que es incapaz de distinguir una afirmación falsa de una verdadera usando el mero sentido común. Mas bien estas pobres gentes se guían por sus sentimientos de rechazo a la Iglesia. El tambaleante edificio de “verdades” anticatólicas debe ser constantemente apuntalado con lo que sea, verdadero, falso o mal interpretado como fácilmente podemos ver al analizar la obra en cuestión.

No voy a obligar al lector a fatigar el consabido documento letra por letra. ¿Por qué? Primeramente porque hay ciertos conceptos que se repiten, presentados de diversas maneras y no hay por qué repetirlos una y otra vez. En otras partes Sapia apela a la aceptación incondicional de incoherencias para las cuales no se muestra prueba alguna (como siempre, libelo y a la bolsa). Es por eso que decidí agrupar los sinsentidos en algunos casos para evitar la repetición. El original está a disposición del lector para referencia, en la página que Daniel Sapia publica y a la que él, misteriosamente, llama: conocereislaverdad.org

Conclusión forzada desde el principio

Ya desde el título se nos informa de la existencia de estos mitos católicos antes de probar nada. Esto me recuerda a los panfletos nazis sobre “el problema judío” que llevaban implícita la afirmación de que los judíos eran un problema. No es de sorprender que desde esa plataforma se llegara a la conclusión de una “solución final” ya que se había determinado que existía un “problema”. De la misma manera en el principio de su artículo Sapia presupone que sus conclusiones son correctas sin dejar lugar al lector para hacer su propio juicio.

Por ejemplo Sapia nos declara:

“En este artículo se presentan algunas de estas tradicionales creencias, con un breve comentario acerca de la veracidad de cada una de ellas. Quienes aún hoy creyéndolas y repitiéndolas deseen actuar con objetividad y honestidad, seguramente no dejarán de considerar lo aquí expuesto, si no para corregir al que la diga, al menos para ser prudentes al momento de sumarse a la errónea repetición tradicional”.

Observemos como se nos ofrecen dos opciones “considerar lo aquí expuesto” o “sumarnos a la errónea repetición”. Algo asi como proponer “declare que yo tengo razón o que usted está equivocado”. No importa la opción elegida se llega a la misma conclusión.

El método se desbarranca en peores formas a partir de este punto inicial. Ya de entrada se nos informa que estas “ciertas creencias tradicionales” se transmiten en forma dudosa, “de boca en boca”, “en los pasillos”, “por seminaristas” y se ofrece como prueba el hecho de que el mismo Sapia las ha escuchado en foros públicos de debate. Qué foros, cuáles seminaristas, qué expresiones… no se nos dice pero aparentemente debemos convenir en que son “fábulas” y que son aceptadas como “cuasi verdad revelada” solo porque Sapia nos lo dice.

Como en el caso de la petición de principio que definimos antes, si comenzamos el análisis de algo declarándolo un mito, una habladuría o una fábula se predispone al incauto lector a creer que lo que Sapia declara luego es una verdad irrefutable.

El ‘hombre de paja’

Desde el punto uno en adelante Sapia (foto) echa uso frecuentemente a la técnica del “hombre de paja”. Esto consiste en presentar el argumento del adversario ligeramente alterado para que sea más fácil de refutar. Por ejemplo en el primer punto donde se afirma que los católicos se refieren a quienquiera que sea no-católico como a “los protestantes”. Luego se procede a mostrar la existencia de ciertas sectas como los Testigos de Jehová o los Mormones para probar la inexactitud de la tendencia católica de poner “a todos en la misma bolsa”. Sapia ha construido un hombre de paja contra el cual le resulta fácil luchar. Esto lo repite frecuentemente a lo largo de su obra como veremos a continuación. Transcribo los puntos tal como Sapia los enumera.

(1) “Los Protestantes” (Una gran bolsa, en donde todo se mezcla)

Si bien es cierto que el católico de a pie puede no tener idea de la diferencia entre un Presbiteriano y un Testigo de Jehová, admitamos que la obligación simple y llana del católico es conocer su fe y practicarla. En cuanto a otros; clérigos, apologistas, educadores, católicos en contacto con la realidad sectaria por diversos motivos; esos sí tienen una buena guía ya que el Catecismo de la Iglesia Católica es bien claro en definir las iglesias históricas del protestantismo de las agrupaciones advenedizas y éstas de las sectas esotéricas como los Testigos de Jehová o los Mormones.

(2) El Protestante se fue de la Iglesia Católica porque la desconocía

Las razones para irse de la Iglesia Católica admitimos que son diversas. Para muestra basta un botón y para botón tenemos al mismo Sapia que desconoce profundamente las doctrinas de la Iglesia, donde según propia declaración, pasó treinta y dos años de su vida. Yo he entrado al catolicismo en mi edad adulta, lo he estudiado muy bien y con cuidado y cuanto más lo conozco, más me gusta. Creo que muchas personas odian lo que ellos creen que es la Iglesia pero no lo que la Iglesia es realmente y de ahi el error. Cabe aquí indicar que personas de pobre formación catequística, personas con vicios diversos o simplemente débiles o pobremente educados que encuentran una vida social mas atractiva en una asociación protestante, pueden beneficiarse del cambio y hasta confesarlo en público. Eso no prueba que en la Iglesia Católica esa persona no pudiera dejar la bebida o la inmoralidad o las drogas como de hecho muchos lo hacen. La Iglesia Católica cree, declara y promueve la conversión constante.

(3) “Los ‘Evangelicos’ son nuestros ‘hermanos separados’…”

Sapia encuentra insultante esa afirmación católica. Es de público conocimiento que en muchos sectores del protestantismo se alude a la Iglesia Católica como “la ramera de Babilonia” o (en los EE.UU) a la protuberancia por encima de la cola de un pollo como “la nariz del Papa” por no citar algunas expresiones aún más coloridas e insultantes. Pero Sapia se ofende porque lo llaman hermano separado ¡Qué le vamos a hacer! Es cierto que muchos han afirmado que fuera de la Iglesia no hay salvación. De hecho en muchas confesiones no-católicas se enseña eso sin ningún problema.

Es bueno recordar lo que muchos protestantes, incluído Sapia, afirman: que dentro de la Iglesia Católica no hay salvación sino perdición. Personalmente creo que la Iglesia es el medio más adecuado para la salvación en Cristo, teniendo como tiene “la plenitud de la fe”. Cómo juzgará Dios a los que tuvieron la plenitud de la fe a mano y la desecharon es algo que ignoro. Sin embargo, en lo que toca a los hermanos separados del protestantismo, lo que Sapia ignora es que la Iglesia reconoce el bautismo recibido en las iglesias protestantes como incluyente en la Iglesia Católica. De tal manera que, por ejemplo, un calvinista o metodista está incluído en la Iglesia en virtud de su bautismo, mientras que en la mayoría de las iglesias protestantes no se reconoce el bautismo católico para nada. En esto la Iglesia Católica da un ejemplo de moderación y paciencia encomiables.

El Catecismo de la Iglesia Católica (1271) declara:

“El Bautismo constituye el fundamento de la comunión entre todos los cristianos e, incluso, los que todavía no están en plena comunión con la Iglesia católica…, justificados por la fe en el bautismo, se han incorporado a Cristo […]”

Herejía, sin embargo, es la oposición persistente a un dogma establecido. Por ejemplo si yo negara firmemente que Jesús no es el Hijo de Dios, e hiciera pública declaración de ello, sería declarado hereje. Muchas de las sectas que Sapia menciona como ejemplos de iglesias protestantes primitivas negaron doctrinas básicas del cristianismo que las principales iglesias protestantes declaran. La Iglesia Católica no tiene la obligación de aceptar dentro de sí misma, creencias contradictorias a sus dogmas y sin embargo admite la libertad de conciencia siempre y cuando el fiel se someta a la enseñanza del Magisterio.

Herejía es una falsa enseñanza concerniente a la fe, una posición doctrinal que se aparta de la verdad revelada en la Biblia. El término proviene de una palabra griega que significa “elegir”: El hereje “elige” qué partes de la Biblia va a creer y cuáles va a rechazar. Se nos advierte en contra de la herejía en Hech. 20:29-32 y Fil. 3:2, entre otros textos. Existen históricamente numerosas herejías; algunas de las más importantes son la de negar la divinidad de Jesucristo y la naturaleza personal del Espíritu Santo (por ejemplo, los Testigos de Jehová, los cristadelfos, el Camino Internacional); la de afirmar que los hombres pueden llegar a ser dioses y que existe más de un Dios (mormonismo), que Jesús perdió su divinidad en el infierno y terminó allí su obra de expiación (Movimiento de Fe), y que la salvación exige buenas obras (todas las sectas). (Citado de http://www.carm.org)

Aquí vemos claramente cuánto desconoce Sapia de la doctrina católica. Por otro lado si cualquier iglesia debiera aceptar la disidencia tenaz de cualquiera de sus miembros… ¿por qué se separaron los protestantes en miles de iglesias? ¿Es que no aguantan que otros tengan una doctrina diferente? Esta forma de razonar es completamente descabellada.

(4) “El “motor” de la fe del Protestante es su anti-catolicismo…”

(5) “El Evangélico proselitista desea robarle la fe al católico…”

Sapia afirma que la prédica evangélica al católico es comparable a la prédica del cristianismo por San Pablo entre los judíos de su tiempo. Eso no es razonable pues San Pablo no predicó la invalidez del judaísmo sino su cumplimiento y universalización en el Evangelio de Cristo. San Pablo no afirmó nunca que el judaísmo fuera una deformación del “judaísmo primitivo” que debiera ser “reformada”. Tampoco invitó a sus seguidores a hacerse “pablistas” diferentes de los “pedristas”, “santiaguistas” o “barnabistas”. Más bien San Pablo predicó una sola doctrina junto con los otros apóstoles en la unidad que Cristo ya había profetizado. El protestantismo se alimenta de los católicos mal informados para engrosar sus rangos. De hecho, la página de Sapia no contiene una sola línea destinada a captar fieles del judaísmo o el bahaísmo o el budismo. Por su tenor y contenido la página de Sapia es predominantemente anticatólica.

(6) “El Evangélico “Protestante” odia al católico…”

Esto es un típico hombre de paja. Supongo que entre los protestantes hay gente de diferentes clases y puede ser que haya apasionados anti-católicos. Sin embargo el católico tiende a considerar al protestante como una persona de bien que vive a su manera la vida en Cristo. Como siempre Sapia nos invita a creer lo que él dice sin mostrar un solo ejemplo que podamos corroborar.

(7) “Las Sectas Protestantes fueron creadas hace apenas 500 años…”

Veamos si esto es una “fábula” en la que los católicos deben “sumarse a la errónea repetición tradicional”… Las más antiguas confesiones protestantes (de entre las que tienen mayor número de adeptos) son el Luteranismo, el Calvinismo, el Metodismo y el Anglicanismo. Fundadas, respectivamente por Lutero, Calvino, Wesley y Enrique VIII de Inglaterra. Si bien hay algunos grupos que les son anteriores, estas confesiones aparecen en el siglo XVI. Pero Sapia dice que hugonotes, cuáqueros, lolardos, husitas y albigenses y algunos católicos (?) del pasado también son protestantes y preceden a la Reforma del siglo XVI.

Ahora bien, no es necesario describir aquí las diametralmente opuestas doctrinas de todas estas confesiones y cabe preguntar ¿cuál de ellas predica el Evangelio de Cristo? Ejemplo: para los Luteranos no hay predestinación, pero para los Calvinistas la hubo (hasta 1900 cuando cambiaron esa doctrina) y con ambos difiere el cuáquero que desea no afirmar ninguna doctrina excepto la lectura general de la Biblia y la vida de acuerdo a los mandamientos. Pareciera que es Sapia el que no conoce el protestantismo que él nos cita. Ahora bien, si las creencias de esas sectas son dispares y el catolicismo siempre ha enseñado lo mismo… ¿quién de todos le parece a usted que tiene mejores probabilidades de estar enseñando la doctrina que se origina de Cristo y sus Apóstoles en unidad: los advenedizos o los que estaban desde el principio?

(8) “Las Biblias Protestantes poseen una traducción acomodada y tendenciosa…”

Sapia nos dice

“Y hasta me atrevería a afirmar que las traducciones “protestantes” de la Biblia al Español son de superior calidad literaria y fidelidad al texto mayoritario que las propias Biblias católicas”.

Luego procede a decir que la traducción de Torres-Amat:

“esta versión católica posee un sorprendente grado tendencioso de ideas pro-católicas (por demás evidentes, incluso frente a otras versiones católicas) en los innumerables agregados –señalados en letra bastardilla– de puño del mismo Torres Amat”.

Compara entonces la traducción que de Efesios 2:8-10 hacen la Biblia Torres-Amat y la Biblia de Jerusalén. Por lo que puedo entender de sus comentarios, Sapia considera un error el introducir comentarios en la Biblia algo que muchas versiones protestantes y católicas hacen cuando lo creen necesario distinguiendo por un método cualquiera el comentario del texto original.

La versión protestante de Scofield, muy difundida entre los pueblos de habla inglesa, es conocida por sus profusas notas de corte claramente protestante. Me imagino que el Scofield tiene licencia para agregar notas por ser protestante mientras que Torres-Amat debe limitarse a no explicar nada porque Sapia así lo indica. Se me ocurre que si la versión Torres-Amat careciera de notas, se acusaría al autor de tratar de mantener al católico en la ignorancia. No hay forma de quedar bien con que halla faltas en todo.

Convendría decir que en la versión original de la traducción de Lutero, éste mismo agregó la palabra “solamente” donde no correspondía según los originales. Aquí hay una cita de un académico Luterano:

Heinrich Bornkamm Lutero y el Antiguo Testamento, Trad. por Eric W. y Ruth C. Gritsch. Editado por Victor I Gruhn. Philadelphia: Fortress Press, 1969. Santiago 2,24 debe haber probado un motivo de vergüenza para él en su enseñanza de ‘Sola Fide’, porque dice: “Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente.” También Santiago 2,26 dice: “La Fe sin obras es fe muerta”. Lutero agregó la palabra ‘solamente’ a su traducción de Romanos 3,28 porque ese versículo contradecía su enseñanza de ‘Sola Fide’, “Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe solamente, sin las obras de la ley.”

No olvidemos la desaparición de siete libros del Antiguo Testamento que fueron excluídos por Lutero aunque formaban parte de la Biblia en tiempos de Jesús (Jesús, curiosamente, no dijo una palabra sobre el asunto).

Sobre el cercenamiento de los siete libros Sapia nos previene (tratando de sacar este incómodo asunto de la discusión)

“No es menester del presente punto el mencionar la exclusión de los (7) libros apócrifos, tema tratado oportunamente en estudios independientes y específicos.”

Lo que equivale a decir: “Señor policía: no viene al caso explicar el origen de esta gallina que llevo bajo el brazo mientras me alejo apresurado del gallinero de mi vecino. Ya hablaremos de esto en otra ocasión haciendo un estudio independiente y específico”. Buena suerte con ese argumento, compañero… Sapia ataca primero a uno de los grandes exegetas de todos los tiempos, Msgr. Torres-Amat por escribir notas explicativas para el público católico y luego cubre el despacho de siete libros (no meras líneas) con una excusa. ¿A quien le pondría usted el mote de “acomodado y tendencioso”: al extraordinario estudioso y exegeta ilustre de su generación el Obispo Torres-Amat o Daniel Sapia, que lleva una gallina bajo el brazo?

(9) “El Protestante “Sola Fe” desprecia las buenas obras…”

Es bueno recordar que la Iglesia Católica en ningún lado enseña la salvación por obras. Sapia sin embargo pasa a acusar a la Iglesia Católica de enseñar que las obras de fe son “moneda de pago” por la salvación. Esto es falso, desde el momento que la Iglesia predica desde tiempos apostólicos que quienquiera enseñe que se puede ganar la salvación por obras, enseña una herejía. Treinta y dos años en la Iglesia Católica pero Sapia no se enteró de lo que cualquiera puede aprender fácilmente de cualquier buen catecismo.

(10) “El Protestante Evangélico no cree en la virgen María…”

(11) “El Protestante Evangélico no ama a la virgen María…”

Estas dos declaraciones son seguidas de una serie inconexa de desmentidas pero sin un solo razonamiento que las apoye. En vez de probar lo que acaba de enunciar (los puntos 10 y 11) Sapia pasa a afirmar que las conocidas creencias católicas y los títulos que se le otorgan a la Santísima Virgen deben ser “evaluadas y sopesadas por aquellas personas que, abandonando sus prejuicios, busquen … agradar a Dios” He tratado de ser breve y no voy a escribir aqui un tratado de mariología.

Bastaría con citar a Martín Lutero:

“Al llamarla [a María] “Madre de Dios” se compendia todo su honor y nadie puede decir algo más grande, aunque tuviera tantas lenguas como las hojas o plantas de hierba que existen, como estrellas en el cielo o arenas en el mar”. Martín Lutero, en su comentario al Magnificat (Das Magnificat, W 7, 572-573).

Parece que el fundador de la Reforma y Sapia no se llevan de acuerdo. Cuando se hayan puesto de acuerdo todos los anticatólicos sobre qué se debe hacer con María… me dan una llamadita. Entretanto los católicos continuaremos haciendo lo que María predijo que haríamos cuando llena de Espíritu Santo exclamó:

“Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador, Porque ha mirado á la bajeza de su criada; Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones” (Lucas 3:48-50 Versión Reina-Valera Revisada)

Sí, diariamente millones de católicos basándose en la Biblia, llaman a la Santísima Virgen así. ¿Lo hace usted también, basándose en la Biblia, señor Sapia?

(12) “El Protestante Evangélico no cree en los santos…”

(13) “El Protestante Evangélico odia las “imágenes”, pero tiene fotos de sus familiares…”

Estas dos están relacionadas y las presento juntas.

Santos

La doctrina de la Comunión de los Santos es perfectamente bíblica. No es culpa nuestra que los protestantes la rechacen. Si vivimos como un cuerpo debemos por fuerza estar en comunión. La Biblia habla de santos y es común en ella que se hable de la Iglesia en general como la congregación de los santos. De hecho creemos con los Apóstoles que la Iglesia tiene una parte peregrina y militante en la tierra y otra glorificada y triunfante en los cielos. Somos un solo rebaño elevándose en constante ascenso al encuentro del Señor a través de la historia.

Así como yo puedo pedirle a mi fiel amigo que ore por mí cuando lo tengo aquí en la tierra, también puedo pedirle que lo haga cuando éste haya llegado al cielo ¡Claro que Cristo es el único mediador! Mal estaríamos sin El. Sin embargo la lista de ocasiones en la Biblia en que humanos han intercedido unos por otros, confirma que la posición de la Iglesia en lo que toca a la comunión e intercesión de todo el cuerpo, es perfectamente bíblica.

Imágenes

Nuevamente aparece el “hombre de paja”. Lo que un católico dice generalmente, cuando le quieren impugnar el uso de imágenes es: “las imágenes de los santos son como la foto del cónyugue o de los hijos que la gente lleva en la cartera”.

Sapia reconstruye eso de tal forma que parezca un pensamiento ridículo. Dios mismo instruyó el hacer imágenes en por lo menos dos ocasiones en la Biblia indicando incluso que el pueblo debía ir delante de una de ellas para su curación. Si la interpretación literal que hace Sapia de Exodo 20:4 fuera cierta entonces debiéramos culpar a Dios de enseñar contradicciones (ver Exodo cap. 25 y Números cap. 21).

Exodo 20 nunca impidió a los hebreos el practicar la escultura u otras clases de representación (como el alfabeto, por ejemplo) y no debiera impedírselo a los cristianos tampoco. Cuando uno ve una imagen que representa a San Antonio de Padua, recuerda todas las características de esa santa persona. Las imágenes, para los fieles que no saben leer y escribir son elementos de enseñanza del Evangelio y de la fe (por ejemplo las Catorce Estaciones de la Cruz).

Una iglesia sin imágenes es comparable a una clase de geografía sin mapas. Pero no hay que ser analfabeto para usar imágenes. Aún hoy la Iglesia condena la idolatría pero acepta el uso de imágenes en la veneración dentro de los límites impuestos por la sana doctrina.

(14) “El Protestante yerra en su interpretación de la Biblia, porque lo hace literalmente…”

Hablemos a calzón quitado: El protestantismo yerra en la interpretación de la Biblia. Punto. Esto lo prueban las variopintas interpretaciones protestantes. Uno es milenialista prearrebatista, el otro es arrebatista postmilenialista, este cree en el libre albedrío pero el otro en la predestinación… etc. todos leyendo la misma Biblia y cada carancho hace su rancho. Si uno de ellos no yerra, pues vaya usted a encontrar cuál es. No alcanzan diez vidas para estudiar todas las variantes y cada dia surgen más. Sobre esto se puede decir que la Iglesia Católica acepta cuatro niveles de interpretación en las Escrituras: el literal, el analógico, el moral y el místico. Estos niveles deben estar en perfecto acuerdo para que la interpretación sea consistente con la sana doctrina. Es la ciencia hermenéutica que, por lo visto, es desconocida en tierras de Sapia.

(15) “El Evangélico, como ya se cree salvo, no le importa si vive pecando alegremente…”

Cito a Martín Lutero protestante excelso:

(Carta a Melanchthon, Agosto 1, 1521 American Edition, Luther’s Works, vol. 48, pp. 281-82, edited by H. Lehmann, Fortress, 1963): “Si eres predicador de la gracia, entonces predica la gracia verdadera y no una gracia ficticia; si la gracia es verdadera, debes cargar un verdadero pecado [p. 282] y no un pecado ficticio. Dios no salva a personas que son solo pecadores ficticios. Sé un pecador y peca avezadamente, pero cree y regocíjate en Cristo aun con mayor avezamiento… mientras estamos aquí [en este mundo] debemos pecar… . No hay pecado que pueda separarnos del Cordero, aún cuando cometamos fornicación y asesinato mil veces por día”.

Creo que esto, viniendo de Lutero, es suficiente.

(16) “A los Evangelistas les lavan el cerebro y les sacan la plata…”

Esto que cito ocurre mayormente en los Estados Unidos donde con la libre interpretación, muchos hacen su agosto. Vea usted lo publicado en homestead.com una página de información general. Es necesario anotar que esta no es para nada una página católica.

Este comentario es típico:

“Los ha oído mendigar. A veces te quieren hacer sentir culpable: ‘¡si no nos mandas dinero vamos a tener que cortar el programa y piense en los millones de personas que se van a ir al infierno a quemarse para siempre! ¡Y eso va a ser tu culpa!’ … Normalmente te tiran indirectas. Te dicen, este ministerio depende de usted. ¡Dios ha comenzado este ministerio y espera que tú lo mantengas! ¿En serio? ¿Como es que Dios nunca me dijo a mí eso? Como es que estos “Televangelistas” y “Radioevangelistas” nunca me pidieron permiso antes de crear estos, así llamados “ministerios”?’

Nótese que estas personas son conocidas como tele-evangelistas o radio-evangelistas por gente que no son ni siquiera cristianos. No necesito referir al lector a las carpas y teatros donde se esquilma brutalmente a la gente de nuestro continente cultural latinoamericano, rico en ignorancia e inocencia.

Todo eso se hace en nombre del “movimiento evangélico” y del “reavivamiento”. Ahora dígame cuándo vió usted a un cura o a un obispo haciendo esas mismas cosas y cuándo ha visto o leído de las obras de Cáritas, de Emaús, de La Obra Don Orione, las Hermanas de la Misericordia etc. A cada uno lo suyo. El constante testimonio de las obras de caridad católicas es una de las razones por las que soy católico y no protestante. No me interesa ir a la carpa a de los “reavivados” donde parece que los “vivos” no faltan.

Ahora quisiera preguntar qué tiene que ver esto con la frase de San Ignacio de Loyola

“Para estar bien seguros, debemos sostener lo siguiente: lo que ante mis ojos aparece como blanco, debo considerarlo negro, si la jerarquía de la Iglesia lo considera así”

Esta frase es algo que para los cultores de la “libre interpretación” debe resultar muy chocante pero no es tan diabólica como ellos piensan. Jesús dijo a los apóstoles “El que a vosotros escucha, a mí escucha” y es consecuente con la obediencia al cuerpo apostólico el desconfiar de las conclusiones propias y atenerse obedientemente a lo que la Iglesia enseña en cuestiones de fe y moral. De esa manera nos ahorramos los sufrimientos que causan las divisiones y el sectarismo.

Lo presuntuoso es pensar que la Iglesia está equivocada y que uno es el infalible. La pregunta que surge es: ¿ha estado la Iglesia en la oscuridad o el error hasta que Daniel Sapia llega con sus iluminaciones? Si uno compara el trabajo magisterial de veinte centurias… ¿cómo puede ser que tantos sabios, a través de la historia estuvieran equivocados y Sapia los halle faltos? Le queda al lector decidir si este es un caso de error milenario o un caso de presuntuosidad interpretativa.

La institución del Patronato en la Argentina

En cuanto al tema del patronato eclesiástico[1] del gobierno argentino; el señor Sapia es argentino y tiene el derecho de “peticionar a las autoridades” garantizado por la constitución de ese país. No hay duda que el pueblo argentino habrá tenido sus razones para incorporar el patronato católico por el cual el gobierno sostiene la religión de la mayoría.

Puede ser que sea un gesto de agradecimiento por la magna obra de la Iglesia en tierras argentinas. Por otro lado, un estado fundado y compuesto íntegramente por católicos (como lo era la Argentina de la Constitución de 1816) no necesita secularizarse en espera de la llegada de una población protestante que arribará en pequeño número casi un siglo más tarde. Poco se imagina Sapia cuántas de las poblaciones argentinas fueron fundadas no por España o por el gobierno de Buenos Aires, sino por la Iglesia. Cuando aún no había protestantes en América del Sur, heroicos sacerdotes como Mascardi o Fagnano cruzaron el desierto y la Patagonia de Atlántico a Pacífico, enseñando el Evangelio a sus habitantes aborígenes.

Los protestantes que colonizaron el norte del continente no fueron tan considerados. Les alcanzó con el fusil para exterminar naciones enteras de indígenas americanos. Pero si de testimonios se trata, en mi pueblo natal de la Patagonia fueron Salesianos y Jesuitas los primeros en enseñar a leer y a escribir, los primeros en bautizar y curar en esas áridas soledades. No había entonces “hermanos evangélicos” por esos lados del mundo y los que hay hoy no ayudan a nadie. La ayuda todavía proviene de la misma Iglesia Católica de siempre.

Si el patronato argentino es una forma de agradecimiento, debiera Sapia hacerle saber a su gobierno que él no está agradecido y debería pedir que den un “descuento evangélico” de sus impuestos. De todos modos me imagino que no es mucho el monto, considerando la situación de la economía argentina en estos días que corren.

Fanatismo fundamentalista

(17) “Los protestantes evangélicos son fanáticos fundamentalistas…”

Los fanáticos fundamentalistas existen y me imagino que los hay entre los protestantes evangélicos. Si alguien generaliza en esos términos llamando a todos los hermanos separados fanáticos fundamentalistas, eso es algo que la Iglesia desaprueba claramente. En cuanto a la “fe una vez dada a los santos” hace bien Sapia en citar a San Judas Tadeo, un santo del que soy muy devoto y que vamos a citar completo para que el lector pueda ver que, lo que Sapia esconde, lo esconde por buenas razones de su conveniencia. He aquí la cita ampliada:

“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.[…]”

San Judas pasa entonces a hablar de los opositores, los enemigos naturales de la fe, los corruptos y sensuales:

“Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas, como bestias brutas.[…] Estos son murmuradores, querellosos, andando según sus deseos; y su boca habla cosas soberbias,[…] Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu.” De la Epístola Universal de Judas, Versión Reina-Valera Revisada.

Lea usted mismo en su Biblia la carta completa. Una fe, no muchas. Entregada a los santos, no libremente interpretada ¿Y cuál es la característica de los enemigos de la fe?: causar divisiones. No hay que “interpretar” mucho para entender esto.

(18) “Los Protestantes Evangélicos idolatran a la Biblia..”

Esto es un típico “hombre de paja”. Que haya bibliolatría por ahí, no lo sé. Que la Iglesia enseñe o crea que los protestantes idolatran la Biblia, es un argumento inventado. Si Sapia recuerda sus años de católico y trae a la mente la Santa Misa, recordará seguramente el momento en que el sacerdote se pone de pie, luego de las dos primeras lecturas y con él la entera congregación de fieles. Procede entonces a tomar en sus manos el Evangelio y levantándolo por sobre su cabeza y por sobre toda la congregación lo lleva solemnemente hasta el podio.

Si un miembro de nuestra fe le pidiera a un protestante que pisotee una Biblia, cometería un grave pecado. Cuando yo buscaba a Cristo imaginaba que en el Catolicismo nadie leía la Biblia. Conozco bien a las iglesias protestantes de los Estados Unidos, he asistido a servicios y sermones. Sin embargo, aunque se habla mucho de la Biblia en el protestantismo no se lee tanto la Biblia como en la Iglesia Católica ¿Por qué digo esto? Vaya ud. una semana al servicio diario de cualquier iglesia protestante y anote el porcentaje de tiempo del servicio dedicado a leer la Biblia. Luego haga lo mismo con la Iglesia Católica más cercana. Notará que en el primer grupo se habla mucho y se citan textos aislados. En el segundo la lectura es la parte más larga de toda la liturgia. Un católico escucha leer la Biblia completa si asiste diariamente a Misa por tres años. Dudo que tal sea el caso si se asiste a servicios protestantes por un período comparable.

(19) “Los Protestantes Evangélicos se creen dueños de la verdad..”

No podemos negar que al menos, este protestante que estamos leyendo parece creerse el dueño de la verdad ¿Y si no tiene la verdad, para que habla? Esta pregunta no la puedo contestar por él. Sapia nos cita parcialmente otra vez a San Pablo en la Primera Carta a Timoteo 3:15 allí dice (sin cortes y de una versión protestante)

“Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad. Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.” (1 Tim 3:15-16 Versión Reina Valera Revisada, negrillas nuestras)

“La Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad” y agrega “sin contradicción”. ¿Pero cómo? ¿No era que debíamos apoyarnos en la Biblia para hallar la verdad con “libre interpretación”? ¿Y cómo vamos a mantenernos sin contradicción cuando son tantas las “libres interpretaciones”? Cuánto más confiable es una Iglesia que ha enseñado la misma doctrina durante veinte siglos que las advenedizas y cambiantes teorías de hombres que se enseñan en el protestantismo y de las cuales Sapia es tan buen ejemplo.

La Iglesia como un cuerpo gigantesco que sobrevive en el tiempo y en el espacio, depende de la promesa de Jesús en Mateo 16:18-19:

“Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Versión Reina-Valera Revisada.

Pues bien, si la Iglesia fue derrotada por las puertas del infierno y corrompida, tanto, que tuvo que ser “reformada” y convertida en una babel de iglesias de variopintas doctrinas… ¿qué figura ha hecho Jesús al pronosticar su invencibilidad? Y no solamente eso sino que dijo que estaría con ella hasta el fin de la era y que le daría el “Espíritu de Verdad” para guiarla… ¿Cuál de las muchas confesiones protestantes es la Iglesia invencible, que tiene a Cristo en su seno, que tiene el Espíritu de Verdad? Vaya y búsquela si tiene tiempo.[2]

El paisaje que se abre delante de nuestros ojos es abismal si queremos encontrar a Cristo en las variadas confesiones protestantes. Ante nosotros hay una vasta cantidad de iglesias, todas “basadas en la Biblia”. Como cuerpo, esta colección tiene toda la disciplina de un batallón de gatos. No solo hay discordancia doctrinal, sino de acción y de mensaje. Compare usted. Cuando habla un pastor evangélico, lo escuchan los suyos y quizás algunos otros. Cuando habla el Papa de Roma, cada gobernante del mundo desde Roma hasta el Japón y la protestante América del Norte, Rusia, China… todos en las salas del poder de este mundo escuchan lo que dice el Papa Católico de Roma. Los periódicos lo imprimen, los historiadores lo miden, los filósofos lo debaten..

¿Será de éso que Jesús habló al decir que una lámpara no se esconde bajo la cesta sino que se pone en un lugar alto, desde donde pueda iluminar toda la casa? Si la verdad está en una iglesia protestante ¿por qué Dios no la hace brillar? ¿Espera Dios que busquemos entre el manglar de doctrinas protestantes hasta encontrar la verdad? Y si todas conforman la verdadera iglesia ¿cuál es la verdadera doctrina? ¿cualquiera? ¿Cómo pueden ser miles de doctrinas “la fe entregada una vez a los santos”?

(20) “Las sectas protestantes son más de 30.000..”

De nuevo no se cita a quien dijo tal cosa. Yo sí sé que son muchas las confesiones protestantes, el mismo Sapia cuenta unas nueve mil. Sin embargo Cristo dijo que debían ser un solo rebaño y que por su unidad serían conocidos… Aqui me veo en la tesitura de aceptar que Cristo fundó una Iglesia o que fundó nueve mil, o diez mil o veintiocho mil (ni en el número de iglesias se pone de acuerdo esta gente). Para mí, según mi buena Biblia, Cristo fundó una, invencible, dadora de la verdad de Su Evangelio, sostenedora de una sola fe, de un bautismo. También dijo Cristo que el Enemigo sembraría mala hierba y que El los dejaría crecer juntos, trigo y mala hierba, hasta el tiempo del fin. Nada dijo de reformas, de carpas de reavivamiento, de alemanes o televangelistas norteamericanos o de hacerse uno su propia iglesia. Los apóstoles nos avisaron de los que vendrían, trayendo divisiones, desechando la sana doctrina, rebeldes como Coré, avaros como Balaam.

A nuestros hermanos separados dedico estos pensamientos… Es bueno pedir el Espíritu Santo para que nos guíe a la verdad, Ya pasó el tiempo en que vivíamos siguiendo nuestras fobias y nuestras pasiones, odiando sin motivo, siendo injustos en nuestros juicios. Ahora es el tiempo de volver, Dios está esperando en Su misericordia que no sigan más a hombres y sus cambiantes y variadas doctrinas y vengan a la casa que El ha preparado para toda la humanidad. Hay que apresurarse porque esa buena voluntad no va a durar para siempre. Hoy es el día, ésta es la hora.

 


[1] Relaciones del Estado con la Iglesia Católica en Argentina. (Universidad de Buenos Aires.)

A modo de introducción, partimos de tres conceptos fundamentales:

  1. Libertad de culto
  2. Iglesia
  3.  Estado.

La libertad de culto es la facultad de poder realizar las manifestaciones externas de las relaciones religiosas de la conciencia, o sea, del hombre con su creador. Las leyes que suprimen o dificultan la profesión y la práctica de esa fe, están en oposición con el derecho natural. La Iglesia es una sociedad jurídicamente perfecta, universal, divina, visible, cuya finalidad es la salvación eterna de los hombres. En general, se denomina iglesia a la comunidad de fieles pertenecientes a determinada creencia religiosa. Al hablar de Iglesia nos referimos a la Iglesia Católica Apostólica Romana. El Estado es una Sociedad perfecta independiente y soberana.Tanto el Estado como la Iglesia son sociedades necesarias y soberanas, cada uno en su órbita de acción. Cada una de estas sociedades tienen sus tareas específicas y delimitadas:

  1. Las del Estado abarcan el orden temporal.
  2. Las de la Iglesia, el orden espiritual. El dominio de ambas sociedades recae principalmente en los países católicos, sobre las mismas personas: el mismo individuo es súbdito de la Iglesia y del Estado. El Derecho Constitucional Argentino resuelve el problema de la relación del Estado y la Iglesia, asumiendo una postura confesional. El Estado posee tres posturas frente al poder religioso:
  • Sacralidad o Estado sacral: El Estado tiene a su cargo volcar a los contenidos del bien común todos o la mayor parte delos ingredientes del bien espiritual.
  • Secularidad o Estado secular: El Estado reconoce la realidad de un poder religioso institucionalizado políticamente.
  • Laicidad o Estado laico: El Estado adopta una postura indiferente o neutral.

La confesionalidad del Estado argentino es la secularidad. Esta forma está dada en la Constitución Nacional por la “libertad de cultos sin igualdad de cultos”. La norma fundamental de la confesionalidad está dada en la Constitución Nacional en el Artículo 2: “El Gobierna Federal sostiene el culto católico apostólico romano”.

El status de la iglesia católica apostólica romana. El estado constitucional consiste en reconocer a la Iglesia como una persona jurídica de derecho público o de existencia necesaria. Entre la Iglesia Católica y el Estado deba existir una relación de cooperación, con autonomía en el ámbito de las competencias.

El Patronato: La Constitución de 1853 estableció en el Art. 86 inc. 8 el régimen de Patronato para la Argentina. La Corte definió al Patronato como la facultad que le corresponde al Gobierno de la República de presentar o nombrar alguna persona que se le confiere un beneficio eclesiástico y administrar los bienes comprendidos en el mismo.

Afirmó que las relaciones de la Iglesia con el Estado estaban colocados por la Constitución bajo el imperio y jurisdicción de los poderes nacionales. Hasta la reforma de 1994 la Constitución había previsto el régimen del Patronato.

Pero a partir del acuerdo de 1966 con la Santa Sede, el Patronato no funciona aunque subsiste en la Constitución formal (ninguna reforma lo ha suprimido). Hasta la vigencia del acuerdo con la Santa Sede la norma funcionaba de la siguiente manera:

  • El senado presentaba una lista con una serie de candidatos.
  • El Presidente daba al Sumo Pontífice la propuesta para designar uno de los candidatos.
  • Normalmente el sumo Pontífice designaba al candidato propuesto.
  • La bula Papal del nombramiento quedaba sujeta al pase del gobierno argentino. Para el régimen del Patronato, los obispos no son ni fueron funcionarios del estado. Como el Patronato, es un poder Nacional, las provincias no pueden ejercer actos de jurisdicción que alteren las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Acuerdo con la Santa Sede. Ley 17.032: El 10 de octubre de 1966, se suscribió un acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina. Dicho acuerdo fue firmado por la Ley 17.032 del 23 de noviembre de 1966 y ratificado el 28 de enero de 1967. Con la Ley 17.032 también denominada Concordato, se suprime la necesidad del acuerdo previo a la designación de autoridades de la Santa Sede para desempeñarse en nuestro país, sustituyendo por la comunicación previa con aprobación automática de no mediar objeción (por parte del Estado Argentino) dentro de los treinta días de comunicada la designación. Lo expresado anteriormente y algunos puntos más pueden apreciarse en la explicación de cada uno de los artículos pertenecientes a dicha ley:

Artículo I: Reconoce y garantiza la Iglesia, por parte del Estado Nacional, el libre y pleno ejercicio de su poder espiritual, el libre y publico ejercicio de su culto, así como de su jurisdicción en el ámbito de su competencia.

Artículo II: Dispone que la Santa Sede podrá contribuir nuevas circunscripciones eclesiásticas, así como modificar los limites de las existentes o suprimirlas, si lo considerase necesario o útil para la asistencia de los fieles.

Artículo III: El nombramiento de los obispos y los arzobispos es de competencia de la Santa Sede. Deben ser ciudadanos argentinos. Antes de proceder al nombramiento, la Santa Sede debe comunicar al gobierno Argentino el nombre de la persona elegida para conocer si existe algún tipo de objeción. El Gobierno debe contestar dentro de los 30 días, de lo contrario, se interpretará el silencio, como una aceptación de la persona elegida.

Artículo IV:Se le reconoce a la Santa Sede el derecho de publicar las disposiciones relativas al gobierno de la Iglesia y el de mantener correspondencia en forma libre con los obispos, el clero y los fieles

Artículo V:EL episcopado Argentino puede llamar al país a congregaciones religiosas, sacerdotes seculares, si lo cree útil para incrementar la educación cristiana del pueblo. El gobierno Argentino (en armonía con las leyes), facilitará al personal eclesiástico y religioso extranjero el permiso de residencia y la carta de ciudadanía.

Artículo VI: En caso de que el Gobierno Argentino tenga alguna objeción sobre los artículos II y III, las altas partes deberán llegar a un entendimiento y resolver amistosamente las diferencias.

Artículo VII: El Convenio entrará en vigencia en el momento del canje de los instrumentos de ratificación. Al igual que lo señalado en la introducción dicha monografía intentó reseñar los perfiles más importantes concernientes ala unidad número cuatro de esta materia. Con respecto a la conclusión pueden mencionarse varios puntos que creemos convenientes destacar. En primer lugar los Tratados han asumido una importancia cada vez más creciente en la vida internacional.

En el siglo pasado el número de Tratados era relativamente reducido y en su mayoría versaban sobre temas de carácter político. Actualmente los Estados celebran diariamente Tratados sobre los temas más diversos.

Además por medio de los Tratados se tiende a mantener o afianzar las buenas relaciones con los Estados extranjeros. En lo que respecta a la Iglesia, el Estado la reconoce como una persona jurídica de derecho público, y entre ambos debe establecerse una relación de cooperación. El Estado argentino adopta una postura secular frente a la Iglesia, es decir, sostiene la religión de la mayoría.

[2] En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para “reformarla”: ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible: ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el “Espíritu de Verdad” del que Cristo habla y que promete con tanta certeza?

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