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Primera Luz

Preguntas sobre la existencia de Dios como Creador y la evidencia que puede presentarse a favor y en contra. ¿Qué es “evidencia”?

¿Se puede esperar que la evidencia de la existencia de Dios aparezca en un laboratorio? El mismo lector del post anterior nos hace algunas preguntas adicionales, que trataré de responder.

Muchísimas gracias por responder. Antes que nada quería decirte que si mal no entendí tengo que esperar algunas respuestas que ibas a preparar, aunque me ayudo mucho las que me enviaste. Le pido disculpas por ser tan molesto, pero realmente lo necesito. Bueno quisiera por favor que me ayudara con lo siguiente:

1. Evidencia: Hay un tal Richard Dawkins que continuamente ataca a la fe. El sencillamente dice “No hay evidencia”, a los que lo refutaron teológicamente les dice: “Muy bueno, pero no me dieron evidencia de su Fe”. El clama ¡evidencia! (experimental), inclusive cuando lo entrevistaron sobre si que pasaría si se encuentra con Dios, el respondió “insuficiente evidencia, Dios” ¿Qué opina de esto?

2. “Ver para creer”: Yo tengo un problema y es que no se por que no lo veo mal a esto, así como también Jamás entendí (para mal mío) donde estuvo el error de Tomas cuando clamó: “Ver para creer”. Le comento antes que se agarre de los pelos, que yo sé que estoy equivocado, si mal no entiendo el asunto estoy en una postura racionalista (contraria al fideísmo), pero aunque se que estoy equivocado no sé en qué está equivocada esta postura — Por favor deme detalles — es decir ¿Hay otro método que no sea el experimental, matemático para conocer la realidad? ¿Por qué Jesús le pide a Tomás creer sin ver?

3. Creer sin ver: ¿Cómo lo diferencio? Justamente quiero comentarle que a esto, Dawkins responde: “Si yo tuviera que creer simplemente entonces ¿Cómo distingo la fe depositada en el Dios judeo-cristiano del Dios de los griegos, o de Thor, etc? Trato de ser conciso para que vea donde están mis problemas. Ayúdeme, estoy confundido.

Evidencia

La primera pregunta que surge ante la proposición de Dawkins es: ¿evidencia de qué? Repasemos someramente algunos conceptos básicos. La palabra “evidencia” viene del latín y está emparentada con la palabra “vista” (videntia). Es la “certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar”; en el derecho “prueba determinante en un proceso”; en lo moral es “la certidumbre de algo, de modo que el sentir o juzgar lo contrario sea tenido por temeridad.” (Diccionario de la Real Academia Española).

Esto creo haberlo contestado antes en la primera parte, pero aquí vamos de nuevo. Estamos a la busca de la evidencia sobre la existencia de Dios. Primeramente necesitamos saber, en general, qué es lo que estamos buscando. Cuando se busca evidencia de un crimen, por ejemplo, se buscan rastros de sangre, de violencia física (lámparas rotas, puertas forzadas, alarmas activadas, etc.) Si yo entro a una casa buscando evidencia de un crimen, estaré atento a encontrar la evidencia que corresponde a lo que estoy buscando.

En este caso definamos lo que estamos buscando. Necesitamos ver si hay evidencia, en el universo observable al hombre, de un creador omnipotente del cual a priori no sabemos nada aparte de lo que nos dicen los creyentes cristianos. Entonces comenzamos usando la misma técnica deductiva que usamos para verificar un crimen. El vecino dice “escuché gritos, a las tres de la mañana, eran gritos horribles como si estuvieran matando a una mujer, alguien tenía una radio funcionando con el volumen bien alto.” El policía entonces golpea a la puerta de la casa del sospechoso y le pide permiso para examinar el área. Una vez adentro, nuestro detective busca evidencias de violencia. No hay aparentemente ninguna. No hay muebles rotos, ni golpes en las paredes, ni manchas de sangre. Nada. Entonces le pregunta al dueño de casa si es casado, o si tiene una novia. El dueño de casa le dice que sí, que es casado y que su esposa se encuentra en el supermercado cercano, donde ha ido a comprar cosas para la cena. El policía observa que junto al televisor hay un reproductor de DVD y que sobre el reproductor hay una copia de la famosa película de Hitchcock “Psicosis” (Psycho). El policía le pregunta al dueño de casa si ha estado viendo esa misma película a las tres de la mañana con el volumen bien fuerte. El hombre responde “Sí ¿como lo sabe?”. En ese momento la esposa regresa del mercado. Conclusión: no hay evidencia de un crimen, pero sí hay evidencia de que esta pareja ha visto una película de horror a las tres de la mañana y que les importa muy poco despertar a los vecinos.

Ahora busquemos a Dios. Este Dios que buscamos no es un anciano de barba blanca y toga con rayitos de luz que le salen de la cabeza. Este Dios que buscamos es el supuesto Creador de todo. Veamos lo que sabe la ciencia: hace 13,7 mil millones de años algo ocurrió que dio origen al universo que podemos observar. El resultado de esto es que hoy podemos observar las galaxias alejándose de un punto, a la velocidad de la luz en todas direcciones. A eso, la imaginación científica lo ha llamado el “Big Bang”, la Gran Explosión. Si Dios causó esa explosión original, entonces estamos hablando de un ser capaz de poner a mover cantidades inimaginables de materia, de moverlas a la velocidad de la luz y por un período de tiempo considerable: 13,7 mil millones de años. Obviamente no estamos hablando de un dulce viejecito de barba blanca. Cualquiera que haya hecho una mudanza sabe la energía que demanda mover los muebles de una casa a otra. Imagine ahora lo que toma mover, no solo los muebles, sino la casa, el planeta en el que la casa está asentada, el Sistema Solar, la Vía Láctea y los billones de galaxias junto con toda otra materia que compone el universo visible. Hace más de veinte siglos Isaías el profeta escribió esto en Isaías 40, 21-25:

“¿No lo saben acaso?¿Nunca lo han escuchado? ¿No se os anunció desde el principio? ¿No habéis comprendido cómo se fundó la tierra? Él [Dios] está sentado sobre la cúpula de la tierra, desde donde los habitantes se ven como langostas. Él extiende los cielos como un tul, los despliega como una tienda para habitar en ellos. Él aniquila a los soberanos y reduce a nada a los árbitros de la tierra: apenas plantados, apenas sembrados, apenas su tallo echa raíz en la tierra, él sopla sobre ellos y se secan, y el huracán se los lleva como paja. “¿A quién me asemejaréis, para que yo me iguale a él?”,dice el Santo. Levantad vuestros ojos a lo alto y mirad: ¿quién creó todos los astros? El que hace salir a su ejército uno por uno y los llama a todos por su nombre: ¡su vigor es tan grande,tan firme su fuerza, que no falta ni uno solo!”

Estamos buscando a Alguien por cuyo poder existe el universo entero. No estamos buscando a Baal, Thor o Apolo, las burdas representaciones de Dios en las culturas de los antiguos… buscamos algo cuya misma enormidad solamente podemos intuir. Entonces ¿con qué telescopio o microscopio examinaremos la evidencia de la existencia de ese Dios? Es obvio que no lo podemos “someter” a un experimento, de la misma manera que mi perro no puede “someterme” a un examen que determine si soy un matemático.

¿Cómo hacemos para determinar si Dios realmente “está ahí”?

Obviamente no podemos obtener evidencia experimental de su existencia en el mundo natural. No podemos “sacarle una foto” o “hacerlo reaccionar” como al perro de Pavlov. No podemos hacer eso en principio, porque tal Creador Omnipotente está por definición fuera de nuestra capacidad de comprensión y fuera de nuestro campo de acción natural. La naturaleza de Dios es meta-física o sea, externa al mundo físico.

Podemos ser estúpidos como el profesor Dawkins y demandar “evidencia” (química, matemática o algo así) ¿Qué tan razonable es eso? Digamos que una novia le dice a su novio “Te amo con todo mi corazón”. Y el novio le responde: “Muy bien, pero necesito evidencia de ese amor que tú dices tener. Quiero saber si es alcalino o ácido, si es de polaridad positiva o negativa, cuál es su carga magnética, su peso específico, cómo reacciona al ser acelerado, cuál es su capacidad de resistencia al pandeo y necesito dimensiones, fecha de origen, duración estimada y una foto de 40 cm por 40 cm en colores, de frente y de perfil.” ¿No te parece que la propuesta es un poco ridícula?

Eso es lo que Dawkins está haciendo. Desea que algo que es, por definición, sobrenatural, se comporte como algo natural.

Ver para creer

El caso de Tomás el incrédulo está registrado en los Evangelios. Tomás no estaba entre los que vieron a Cristo resucitado en la primera ocasión en que este se apareció a los discípulos, en Juan 20, 24-31 leemos:

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor.” Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.” Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: “La paz con vosotros.” Luego dice a Tomás: “Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.” Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mío.” Dícele Jesús: “Porque me has visto has creído.Dichosos los que no han visto y han creído.” Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro.Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Es comprensible la duda de Tomás. Hacía pocos días había visto a Cristo en su tumba, tan muerto como cualquier muerto. Ahora sus hermanos le dicen que Cristo está vivo y él duda. Quizás piensa que los otros son presa de una “ilusión” o “alucinación colectiva”. Entonces dice su famosa frase… que hasta mis antepasados conocen por el proverbio: “Tommaso, che non ci crede, se non ci mette il naso!”

¿Es razonable la duda de Tomás? No. Me atrevo a decir que luego de ver resucitado a Lázaro y al hijo de la viuda de Naín (pudo haber otros), luego de ver a los ciegos recuperar la vista, a los cojos y leprosos recuperar la salud, etc. etc. (ver. Juan 21, 24-25) y conociendo la buena fe de sus amigos, debiera haber sido un poco menos cauteloso. En realidad Cristo le pide a Tomás que crea en El, porque ya ha visto suficiente. Lo importuno de la duda de Tomás no es que sea racional sino su irracionalidad. Cristo le había dado muestra suficiente de su poder pero Tomás quiere que cada cosa sea probada de acuerdo a su limitada capacidad.

Propongo otra analogía. Un constructor ha construido veinte casas en diez años. Son buenas casas y sus clientes están muy felices con ellas. El hombre tiene una buena reputación ¿Qué tan razonable es decirle a este hombre: “construye mi casa, pero no pago un centavo hasta que la vea construida y pueda mudarme y ver que es una buena casa”? Ese es el problema de Tomás: quiere evidencias y no quiere tener en cuenta los antecedentes ni el firme testimonio de hombres a quienes el conoce bien. Eso no es ser razonable, eso es ser irrazonable. De hecho, es ser un poco obtuso.

Creer sin ver

Se pude diferenciar la fe en Thor o Mercurio, Apolo, etc. de la fe en Cristo. Definitivamente sí. La evidencia, en este caso, es histórica. Esto no es del gusto de los ateos que no se han molestado en conocer el contexto histórico de los tiempos en que emerge el cristianismo.

En el primer siglo, el Imperio Romano contiene cientos de religiones. Los cultos más populares son los de Hércules y Marte entre los militares, los de Mitra e Isis en otros sectores de la población. Está también muy extendido el culto de los antepasados (lares). Ahora ubíquese usted en ese tiempo, un pagano “razonable” y vea llegar a unos tipos de una raza no muy popular (los judíos) con esta idea nueva: Dios ha venido a la tierra y tomó la forma de un santón judío que por tres años y medio anduvo caminando entre Egipto y el Líbano, en una provincia romana polvorienta y sin mucho valor, a no ser por su valor estratégico como camino de paso entre Asia Menor y Egipto. Este santón se hace odiar por los políticos y religiosos locales, hasta el punto de ser procesado, humillado hasta el máximo por el procurador romano Pontius Pilatus y finalmente condenado a muerte y crucificado como un vulgar criminal sedicioso. Como carta de presentación de un nuevo Dios… ya vamos mal. Este no es el poderoso Hércules, ni el misterioso Mitra. Para un romano no muy avispado esto no es más que un judío odioso, un barbudo ignorante y supersticioso. «Solamente un greco-romano con problemas mentales podría creer en semejante personaje», piensa un ilustrado pagano. Y no olvidemos que si te conviertes a esa religión sediciosa, lo más probable es que el estado te persiga y te envíe a morir al circo con toda tu familia.

Considerando esas cosas, las perspectivas de crecimiento de este nuevo culto no son muy buenas que digamos. Sin embargo, en solo cuatro siglos, los emperadores serán cristianos y participarán en la evangelización de sus propios pueblos y la de los bárbaros que viven allende los confines del imperio. El paganismo desaparecerá, a pesar de las brutales persecuciones, todo el orbe occidental se cristianizará y el mundo cambiará completamente. Las matanzas por diversión serán olvidadas y también el aborto, el infanticidio y la sodomía. Ya no será el phallus el símbolo de la fertilidad sino que será reemplazado por la invocación “Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventri tui, Jesus” Ahora el útero de una mujer es usado para bendecir ¡y los falos-monumentos de las plazas públicas son eliminados en todo el imperio!

Para agregar una última analogía: supongamos que un general del Ejército Soviético muere en la guerra en 1945. Pero nosotros imaginariamente lo resucitamos y los llevamos a Moscú en este año 2009, donde el general puede ver los McDonald’s que hay en Moscú, los afiches de Coca-Cola, la bandera azul, roja y blanca de los zares, etc. Le va a resultar obvio a este general, que la Rusia Soviética perdió la guerra a largo plazo. Lo mismo podemos concluir sobre la religión cristiana: su prevalencia histórica es una anomalía. Pues hubiera sido más razonable que el paganismo nunca se disipara. Sin embargo, lo inimaginable sucedió y un grupo de doce judíos sin escuela, dinero, ni ejército lograron crear una religión que sobrevive hasta hoy, mientras que el poderoso Imperio Romano ha desaparecido.

Las evidencias entonces, están ahí y para juzgarlas debidamente, solo hace falta un poco de buena voluntad unida a un mínimo de bien fundados conocimientos.

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Addendum del 27 de Marzo por la tarde

Hola PL,

Aprecio muchísimo tu esfuerzo y tu tiempo que me has prestado. Me llamo GM, soy universitario si, estudio abogacía en la [X] y tengo 21 [años]. Yo soy creyente, estas preguntas son las preguntas de Dawkins (que yo se que soy un idiota) y que también son mías en tanto y en cuento no me preocupe de responderlas. Voy a volver a preguntarte pero esta vez mucho más conciso (la consecuencia de mis preguntas anteriores):

1- Si no podemos saber (científicamente) de la existencia de Dios ¿Qué otro medio de conocimiento tenemos para tener certeza de la verdad de Dios?

Pablo habla de que la fe es “certeza y prueba” en Hebreos, y no solo confianza como dice Kung

2- Es un gran milagro que los cristianos hallan sobrevivido, pero esto no puede responder satisfactoriamente la pregunta.

¿Por que? por que mi pregunta tiene una consecuencia ¿Cómo distinguimos entonces una verdadera intervención divina de algo creado por el hombre?

Justamente Dawkins dice “por que yo voy a creer en el Dios judeo-Cristiano y no en Thor” Tiene que haber una diferencia mas, ya sino repito ¿Cómo distinguiríamos en lo cotidiano, la intervención divina de algo que fabricamos nosotros?

3- He leído parte del libro ¿Dios existe? De Hans Kung y claramente el dice que “el ateísmo es una seria alternativa” y que los argumentos ontológicos, cosmológicos, etc han sido refutados por Kant, el dice que el ateísmo aunque infundado tiene Razones ¿Comparte esta opinión?

4- ¿Cuál es el error de Dawkins al pedir evidencia sobre la existencia de Dios? ¿Es que desconoce otro medio de conocimiento? ¿Cuál es el error al exigir evidencia (además de que no puede haber evidencia de Dios? ¿Cómo podemos tener certeza de Dios entonces? ¿Es la unica forma de conocer la evidencia (científica)?

Yo soy creyente, pero no se como responder estas preguntas.

Vamos analizando como tú dijiste. Muchas gracias

GM

Respuesta:

Gracias por la información que me envías. Tus preguntas se repiten bajo diferentes formas. Como estás en una universidad y vas a ser abogado, asumo que has tenido que pasar alguna materia en la que se utiliza la lógica.

Respuestas breves a tus preguntas de hoy y con esto creo que la terminamos.

1. Por la revelación divina

2. La preservación de la Iglesia en la historia es materia seria de consideración, la Iglesia es 1.000 años más vieja que el Reino Unido, por ejemplo. Sobrevive su doctrina incambiada, y su estructura jerárquica, su capacidad de sucesión. Históricamente no hay nada comparable. Sospecha técnica: algo que no muere o muda esencialmente es digno de ser estudiado, como aquella zarza que ardía sin consumirse frente a Moisés. Queda para saber por qué no queda un templo de Baal o de Marte y cómo cae el Imperio Romano (política, economía, antigüedad, extensión) pero queda inexplicablemente la Iglesia paradita ahí. Que no te satisfaga por falta de curiosidad natural, no obsta para que sea un hecho difícilmente explicable en términos naturales.

Distinguir la intervención divina. Una muchedumbre de personas ven ver “bailar el sol” en Fátima en 1917, hay curaciones y conversiones inesperadas entre masones y comunistas que estaban allí justamente para que la Iglesia no “inventara” algo. Innumerables curaciones de todo tipo de dolencias en Lourdes, donde el gobierno francés mantiene tres médicos observadores que certifican las curaciones. etc. ¿Serán ilusiones mías? Difícilmente.

3. No me impresiona Kant ni tampoco Hans Küng. ¿Qué hacemos con Søren Kierkegaard?

4. Te lo he contestado ya tres veces. No necesariamente debe haber evidencia física de algo que por definición es metafísico. Ejemplo: mi esposa no me ama pues nunca he sido capaz de pesar su amor y determinar su peso específico.

Si Dawkins desprecia o no acepta la metafísica, digamos que yo pido discutir la Relatividad pero sin el uso de la Matemática y en el idioma mongol del siglo IX. Como nadie reúne mis condiciones de discusión, concluyo que no hay evidencia de …  Si empezamos así ¿por qué no decidir si las cosas son o no son por medio de una partida de naipes? El que gana cierra el teorema como se le da la gana.

Hay evidencia de intervención divina en la historia y hay maneras de establecer lógicamente la existencia de Dios o al menos la necesidad de su existencia. Que Dawkins se niegue a aceptar los métodos me tiene sin cuidado, porque Dawkins no se molesta en especificar por qué los métodos de Aquino están errados, por ejemplo. El sólo descalifica la conclusión, porque no le gustan especialmente las consecuencias morales de la existencia de Dios. [1]

Cuando seas abogado y pruebes más allá de toda duda la inocencia de un defendido usando buenos argumentos y luego el juez — a la Dawkins — te diga: “lo condeno igual porque no me cae bien el tipo”, vas a ir a la Corte de Apelaciones y vas a pedir una revisión del caso. Si la Corte entiende que tu argumento era serio y razonable, descalificará la decisión arbitraria del juez, pero primeramente analizará tu método de defensa y, al hallarlo sin falta, fallará que el juez actuó mal. En el caso de Dawkins no tenemos corte a la que apelar, porque el público y los periodistas son en general una sarta de ignorantes. Dawkins no diserta entre filósofos formados como, digamos Galli Della Loggia, o Habermas. Dawkins es un producto de la televisión, una vedette.

Te aconsejo que vuelvas a fojas cero y repases a fondo el método socrático, lógica y filosofía clásicas, que ya las habrás tenido que estudiar o estarás por estudiarlas. Especialmente debieras poner énfasis en lógica de predicados.

Te recomiendo especialmente el artículo La Fuerza de la Razón Contra el Relativismo donde podrás observar una discusión un poco más elevada que las pataletas de Dawkins. Además te animo a leer estas dos obras de C. S. Lewis: Mero Cristianismo y Dios en el Banquillo (Mere Christianity y God in the Dock).

Dios te bendiga

PL

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[1] “… Hans Kung y claramente el dice que […] los argumentos ontológicos, cosmológicos, etc han sido refutados por Kant[…]

Santo Tomás y sus cinco vías, que yo sepa, no han sido refutadas todavía. Quiero dejar claro que “refutar” no es “negar”. Aquí mismo hemos recibido diversos ataques a las “cinco vías”, que van desde el ad-hominem hasta la simple burla, pero nadie aún ha presentado una refutación filosófica seria.

Vamos al asunto de Kant vs. Argumento Ontológico. Conste que no hemos presentado el argumento ontológico aquí. La búsqueda de pruebas de “algo” implica una sospecha de la posibilidad de su existencia. La pregunta “¿Ocurrió un crimen en esta casa?” requiere que consideremos la posibilidad de un crimen. Si consideramos a priori que el crimen no existe, entonces la pregunta misma es innecesaria.

Kant arguye que cualquier demostración de la existencia de una cosa, incluyendo a Dios, que se afirme en el predicado de una propiedad — la existencia — de esa cosa es falaz: la definición de algo no implica su existencia. Y con esto Kant se carga a Platón y unos 30 siglos del pensamiento de Occidente. Dios, entonces, pasaría al rincón de los descartes junto con el unicornio, las hadas y la olla llena de oro al final del arco iris. Un sacerdote amigo me dice que en la Suma, Santo Tomás hace una crítica mucho más clara del argumento ontológico, unos cuantos siglos antes de Kant.

Lo que, en mi modesta opinión, falla en el análisis de Kant (su crítica del argumento ontológico, aparte) es el asumir que, desde adentro del mundo natural, se puede determinar una cualidad de Dios que “prueba” su existencia. Digamos, el aspecto de Dios, su ubicación, un experimento repetible que lo invoca exitosamente, como aquella frase “Dios tiene teléfono” que vi una vez en un directorio telefónico.

Entonces si Dios existe — y hablamos de ese Ser todopoderoso que creó el universo y no del ancianito benévolo de las caricaturas — necesariamente hay huellas de su existencia en el mismo universo. Esto es especialmente interesante porque en los tiempos de Kant se aceptaba científicamente la inmanencia del universo y se rechazaba la idea del principio ex-nihilo. Ahora que sabemos lo del Big-Bang, el espectro de microondas y el efecto Doppler, etc. nos encontramos en el aprieto de saber a ciencia cierta que hubo un principio — lo vemos con los ojos de los radiotelescopios y otros métodos. Nos acercamos con la imaginación a un momento casi inconcebible en el que toda la energía y la materia del universo están en un “punto” (aunque no hay espacio) y un “momento” (aunque no hay tiempo) en el que el que continuum existe concentrado en una especie de mota ideal. “Luego” — el idioma traiciona el concepto mismo — viene el universo. En esta nueva cosmología el universo ya no es una “cosa” solamente, también es obviamente una “acción”.

La pregunta obvia es si la acción es posible sin un actor, si el predicado carece de sujeto… entonces ¿qué es? Primeramente, es una excepción universal, una singularidad irrepetible, una causa incausada. No la podemos concebir, pero es: ahí está. Ahí es cuando la serpiente de Kant se muerde la cola y el argumento vuelve a aparecer esta vez, como una broma ontológica. Aquí tenemos algo que sabemos que existe-existió-existirá y sin embargo no lo podemos concebir. Menudo chiste.

 

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